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5.8.11

Ginebra, III



Hoy fuí al Hospital Cantonal al departtamento de Medicina del viajero a chequear mi carnet de vacunación y discutir con el especialista la posibilidad de tomar profilaxis para la malaria. En el tranvía camino al Hospital me acorde de un texto de Bianchotti acompañando a Borges en Ginebra, justamente en el Hospital. Lo acabo de encontrar en la web.

La muerte de Borges, por Héctor Bianciotti

"..Cuando fui a verlo en el mes de abril, Borges estaba en el hospital cantonal, en cama, y sin embargo, al oírlo, cualquiera hubiera dicho que se hallaba en uno de los cafés de Saint-Germain-des-Prés que tanto le gustaba frecuentar. Si su sapiencia siempre me había impresionado, la tarde en que fui a verlo al hospital permanece como ejemplar en mi memoria, por su sencillez, por esa lección que parecía venir de los antiguos, del fondo de los siglos. Yo pensaba como él, aceptaba que nadie escapa a las leyes y a las pautas que rigen este mundo, que nuestro destino es luchar como si el mundo fuese un proyecto y nosotros sus obreros.

Si tuviera que describir brevemente la sapiencia que emanaba de él durante esas horas pasadas en su compañía, diría que consistía, ese día, en su capacidad de ignorar la enfermedad, de no aludir a ella, de vivir con dulzura, llenando su tiempo, que se había vuelto tan lento, con lo que todavía le quedaba por empezar, o por terminar; el porvenir ya no le concernía, no invadía el presente, donde ayer es todavía y mañana, ya.

Se parecía en eso a lo que tardíamente pude constatar en mi madre: ni añoranza del pasado, ni esperanza o miedo hacia el porvenir, sino una humilde atención al instante. Y la costumbre de imponerse una conducta que no suscitara la preocupación en el testigo, o su compasión: cada compromiso, como si fuese el primero y el único.

Borges trabajaba en un guión sobre Venecia, que le habían encargado, y en el prefacio a la edición de su obra en la Pléiade, que terminaría un mes más tarde, tres semanas antes de su muerte. Recitaba poemas, entre ellos una pieza de Cocteau, para comentarme que el poeta había logrado encontrar una palabra que rimaba con "sífilis", volviendo así aceptable esa palabra que la poesía no ha previsto. Nos hizo reír cuando le trajeron la cena, tres purés cuyos colores nos pidió que le describiéramos, comparándolos con la insipidez común a los tres. E imaginó un paté de conejo en su propia piel, o un fénix cocinado en su propia ceniza.

 Ignoro si estos fragmentos de recuerdos, estas migajas, pueden sugerir lo que fue ese rato. A Borges le gustaba reír, aunque a menudo no reía de manera evidente, hasta cuando su risa, siempre dispuesta, ya se había extinguido para decir algo que la provocaba a su vez en el interlocutor.

Estas imágenes, como en el caso de Guibert, me parecen preciosas si no se pierden de vista las circunstancias, la muerte, que él sabía inminente. ¿Se preparaba para entrar en la muerte como se entra, conforme lo deseaba, en una fiesta, o quería permanecer fiel a uno de sus últimos poemas, en memoria del amigo ginebrino que acababa de morir?

María lo incitó a levantarse, era necesario que caminase, que se paseara. Mientras cruzábamos el umbral de la habitación y entrábamos en el vasto, interminable corredor, salió tomándonos del brazo, declamando, con esa voz que le ahuecaba el pecho, buscando la férrea música del idioma sajón, el pasaje de la "Batalla de Maldon" en el que un joven soldado que ha ido a cazar, al oír de repente el llamado de su jefe, deja que el bienamado halcón vuele de su mano hacia el bosque, y él entra en la batalla.

Nos sentamos en el fondo del corredor, en la rotonda, bajo la claraboya que a esa hora de la tarde irradiaba una feroz luminosidad química. Borges advirtió su intensidad: "Ahora ya no veo más que ese horrible color violeta". Largo tiempo le había sido fiel el amarillo; al comienzo de la ceguera, distinguía el verde del azul.
Temeroso siempre de expresarme con imprecisión delante de él, de proferir trivialidades -que él cazaba al vuelo, no sin agregar, según su costumbre, esa interrogación monosilábica de cortesía, al final de una frase: "¿No?"-, debí de preguntarle algo sobre las literaturas antiguas que él amaba. Sin responder a mi pregunta, empezó a recitar, escandiendo párrafos rimados en los que creí reconocer sonidos ingleses. "Es horrible, ¿no?" Se trataba de la traducción de la Odisea perpetrada por el prerrafaelista William Morris, que pretendía extirpar del inglés todas las palabras de origen latino.

Sólo por el placer de oírlo repetir una de las frases de él que prefiero, le pregunté por qué había aprendido de memoria algo horrible. "La fealdad es tan memorable como la belleza", contestó, con un tono casi alegre.

* * *

Cuando llegamos a la callejuela sin nombre y nos detuvimos frente a la puerta sin número, comprendí por qué María había tomado la precaución de citarme en el hotel. Quince días antes, Marguerite Yourcenar había viajado a Ginebra para visitar a Borges. En espera de que la compañía de teléfonos instalara uno en su nueva pero última morada, él todavía estaba en el hotel. Le había hablado a Marguerite del departamento, pidiéndole que fuera a verlo y luego se lo describiera minuciosamente. El guardaba la llave, la tenía en el bolsillo de la bata. Exactamente un año más tarde, en el mes de junio, Marguerite Yourcenar me contará eso, en el transcurso de la única verdadera entrevista que tendremos -y no olvidó añadir que omitió mencionar el vasto espejo que, al abrir la puerta, se alzaba frente al visitante y se prolongaba a derecha e izquierda creando un pasillo: ¿cómo se hubiera atrevido ella a aludir a ese mundo de reflejos inciertos, cuando tantas páginas del poeta hablan del horror que desde la infancia ese mundo le provocaba?

* * *

Una sucesión de habitaciones vacías pero lujosas, a juzgar por los revestimientos de roble. El silencio que parecía reinar en el departamento súbitamente se rompió al abrir la puerta: lamentos que parecían vagidos. En su cama -tan angosta como la que usaba en Buenos Aires, la de toda su vida-, sin duda Borges tenía una pesadilla. Pero María le tomó la mano: "Borges, ya estamos aquí", y de inmediato cesó su desolada queja, los rasgos distendidos, los labios entre la sonrisa y la palabra. No volvería a mostrar señales de angustia, apenas de una ansiedad intermitente, un temblor brusco y ligero, como cuando soñamos.

Nosotros permanecimos atentos al menor signo, al mínimo gesto.
"Nosotros" éramos María, uno de los dos médicos que lo habían atendido en el hospital cantonal, la enfermera de día -su lectora en francés-, yo y, más tarde, la enfermera alemana. El médico, sentado al borde del lecho, la mano sobre la rodilla de Borges. Sin duda, uno muere menos solo cuando una mano tranquila y que reconocemos nos toca.

Sobre la mesita baja, junto a la cama, dos libros: una selección de cartas de Voltaire y los Fragmentos de Novalis, que le leía la enfermera de noche, la alemana. Al pie de la cama, que tocaba a la pared, una estrecha ventana contrastaba con el revestimiento de madera, reciente, cuidado. Era el 13 de junio. Hacía calor. El sol se ponía tarde. Un haz de rayos de sol se derramó sobre el lecho, iluminando el hueco en que éste se encastraba, y luego a nuestro pequeño grupo. Borges sacudió el índice sin mover la mano, como quien espanta una mosca. La sábana blanca resplandeció largo rato, pero el tiempo se llevaba consigo la luz, como quien retira un velo. Borges tenía la chaqueta del pijama, que era de color gris perla, desabrochada hasta el tercer botón. Su cuello, alisado por la posición de la cabeza, echada hacia atrás, era ancho y hasta poderoso.

En esta residencia de la ciudad vieja, donde él quería que tuviera lugar la cita con la muerte, el destino le había reservado un lugar tranquilo donde retirarse cuya pequeña ventana debía de crear un vínculo con las casas de antaño, allá lejos -un vínculo para que él muriese un poco en su casa, donde la mecedora de su madre se había inmovilizado muchos años atrás-. Puesto que no podía morir en esa Buenos Aires que, a su entender, ya no existía, quería que el gran encuentro ocurriese allí, en el barrio ginebrino donde él había despertado a la ciencia vagabunda de la literatura.

Sus médicos, que se habían convertido en sus amigos, hablaban de su alegría cuando se encontró por fin en la casa que había elegido. Había pasado el día exultante, con una euforia por momentos convulsiva, y repentinamente se alejaba, inmerso en una suerte de beatitud. ¿Había abandonado ya el universo de las palabras, donde todo ocurría para él? Estaba tranquilo, la gravedad y la dulzura pintadas en el rostro, una mano sobre el pecho, abismado en sí mismo, sustraído al tiempo -¿cara a cara con esos espacios infinitos que aterraban a Pascal?

Hay en la espera de la muerte un no sé qué de fin del mundo. Próximo a la fuente de las lágrimas, el testigo tropieza con sus propios límites, y llega a tener la sensación de hallarse en el lugar del moribundo.

En otro cantón de la Confederación, Joyce. La balsa de la noche avanzaba. Llegábamos al centro de la noche, la noche que respiraba a grandes bocanadas.
Siglos habían transcurrido cuando una luz grisácea tiñó la pequeña ventana. Una luz opaca, glauca, que viraba al amarillo. Y el sol. Adormecido en la sustancia de la muerte, el espíritu resucitaba entre la vigilia y el sueño. De pronto, un rayo de luz atravesó el vidrio, disipando un poco la penumbra. Y vi el pie de Borges que, fuera de la sábana, apuntaba con el dedo gordo hacia el techo. Ese pie que, como a él le gustaba decir, había "fatigado las calles". La desnudez del pie, tan íntima, que evocaba las palabras del poeta: "De sus pies sube entonces en él la muerte azul". De cuando en cuando, Sócrates, glorioso u oscuro, vuelve a morir sobre la Tierra. Cuántas veces habremos oído a Borges recordar que Sócrates no quiso prodigar adioses patéticos a sus amigos, a la hora de la cicuta, sino conversar con ellos tranquilamente, seguir pensando. ¿No había comentado, en el umbral mismo de la muerte, que el placer y el dolor son inseparables, puesto que si las cadenas le pesaban en la prisión, acarreando una forma de dolor, una vez que se las quitaron experimentó un feliz alivio?

También Borges, en su cama del hospital, no había hablado sino de literatura, toda una tarde. La enfermera empezó a friccionarle el pie -el pie que se ponía azul; la sangre carecía de impulso para subir hasta el corazón. Yo había convencido a María de que descansara un rato. Ahora era necesario llamarla. No tuve tiempo de dar un paso: María estaba en el vano de la puerta.
Se sentó a la cabecera de Borges, su mano en las suyas. Moví mi silla un poco hacia atrás. Yo no había advertido movimiento alguno, y sin embargo la cabeza de Borges se inclinaba ahora hacia ella.

Entre las cosas que nos ocurren, algunas son demasiado grandes para ser tan sólo un acontecimiento. El suelo de la realidad no las soporta, el espíritu las rechaza.

Borges murió muy lentamente y en silencio, como un reloj de arena que se vacía.
Era el 14 de junio, un sábado. Mi reloj marcaba las siete y cuarenta y siete.
Nunca le confesé que escribía. Está bien así..."
Extracto de Héctor Bianciotti, Como la huella del pájaro en el aire (Editorial Tusquets, 2001) publicado por La Nación , Buenos Aires, 2001

Fuente : Ignoria – Biblioteca Hogar

3.8.11

Ginebra, I

Hace unos dias que estoy en esta ciudad.

Escribe Berger sobre Ginebra,

"...Ginebra es tan enigmática y contradictoria como un ser vivo. Yo podría rellenar su documento de identidad. Nacionalidad: Neutral. Sexo: Femenino. Edad: (seamos discretos) parece más joven de lo que es. Estado civil: Separada. Rasgo físico: Ligeramente cargada de espaldas debido a su miopía. Observaciones generales: Sexy y reservada. No encontrarán confirmación de estas cosas en guía turística alguna, pero sí en ciertos escritos de Conrad, Graham Greene y Jorge Luis Borges.

Durante siglos, los viajeros de paso han dejado cartas, instrucciones, mapas, listas y mensajes, para que Ginebra los entregue a otros viajeros que llegarán después.

A comienzos del siglo XX, Ginebra era un lugar habitual de reunión para los revolucionarios y conspiradores europeos, del mismo modo que ahora es uno de los puntos de encuentro de los mafiosos del nuevo orden económico mundial. Y, de forma más permanente, alberga a la Cruz Roja Internacional, a Naciones Unidas, a la Organización Internacional del Trabajo, a la Organización Mundial de la Salud y al Concilio Ecuménico de Iglesias. El 40% de la población es extranjera. Veinticinco mil personas viven y trabajan allí sin papeles. En la ONU, unos 24 hombres trabajan a jornada completa simplemente para llevar archivos y cartas de un departamento a otro.

Aunque es descendiente directa de Calvino, nada de lo que oye o ve la sorprende. Nada le tienta tampoco, o por lo menos nada que sea obvio. Su pasión secreta (porque naturalmente tiene una) está bien oculta y sólo unos pocos la han percibido, entre ellos Jorge Luis Borges que, en 1955, cuando estaba casi ciego, fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires..."

12.7.11

Messi y el Aleph



A Borges tampoco lo quisieron mucho los argentinos, no se crean. Es el escritor más importante de su país, y una de las claves de la historia de la literatura contemporánea y mundial. Una vez Perón, que creyó que era más importante que Borges, lo puso a inspeccionar gallinas, destituyéndolo de la dirección de la Biblioteca Nacional, que parecía más apropiada a la historia de sus conocimientos. ¿Por qué? Por venganza. Acaso porque no se sabía el himno argentino. Él, Borges, iba más por un himno mundial. Por eso escribió El Aleph.


Ahora con Messi se están ensañando porque no es Dios, ni Perón, ni Maradona, ni siquiera Evita. Es que Messi es más como Borges, y eso, claro, es insoportable para los que ven el fútbol, también, como una cuestión de himnos patrióticos. En el Barça Messi ha descubierto el milagro del Aleph; él tiene en la cabeza del funcionamiento de un milagro, que es el juego al que lo ha acostumbrado Guardiola, y con ese artilugio es capaz de inventarse el mundo, y golea, hace diabluras, es feliz.

En Argentina lo han mandado a inspeccionar gallinas, lo han cuestionado porque no se sabe el himno y lo persiguen como si fuera un delincuente, porque, dicen, no cree en la camiseta que le han puesto. Eso es mentira; los que reclaman patriotismo en los genios suelen ser mezquinos. Los genios son por naturaleza universales, no se saben, no tienen por qué, las letras de los himnos; sus letras son de otro signo, y su corazón canta desde la calidad de sus propias intuiciones.
A Messi lo están aburriendo. Un día va a hacer como cuando se enfadó con Pepe, que lo atosigaba, y entonces ya se va a hacer apátrida, como Borges, que era tan argentino como Messi.

Por Juan Cruz Ruiz
Peridista español  en Clarín.

30.6.11

Aguinaldo

Hoy, con una parte sustancial de mi aguinaldo me compré las obras completas de Jorge Luis Borges. Lo compré para mí, para E., para Emilio, para los hijos que vendrán y para los hijos de mis hijos.


14.6.11

Borges

Desde que conocí a Borges en el secundario nunca más pude desprenderme de él, sobretodo de sus cuentos. 
Hoy, cuando se cumplen 25 años de su muerte estuve leyendo algunas notas conmemorativas y recordé esta situación que me toco vivir en Zambia hace unos años.

27.3.11

Domingo

Llueve desde hace un par de días en Tucumán.

Para templar aún más mi carácter este domingo por la tarde lluvioso decidí ir a ver el partido de Boca a un bar. En el entretiempo escucho a los parroquianos comentar las ultimas novedades del crimen de un joven de 40 años que tiene en vilo a la sociedad tucumana, estas incluyen la detención de un tal Jorge Luis Borges y su mujer como presuntos autores materiales del hecho.

Este Borges, lejos del otro, no se sometió ni imagino un duelo de compadres a puro facón sino que solo le puso dos tiros, lo envolvió en una lona y trató de prenderlo fuego dentro del auto pero olvido dejar algunas  las ventanas bajas y el fuego se extinguió rápidamente. Tal vez este Borges también combatía como podía la oscuridad y mientras combatía comenzó a comprender. Comprendió que un destino no es mejor que otro, pero que todo hombre debe acatar el que lleva adentro. 

Parafraseando a JC (Cortazar, no Falcioni) en algún lugar de este oscuro mundo deben estar todas las explicaciones de este mundo.
Así las cosas, así los domingos (por la tarde)

9.10.09

Dancing Queen

1. Acabo de leer que le dieron el Nobel de la Paz a Barack Obama y una vez mas los suecos me dan por las bolas. Un nobel de la Paz a quien conduce un país que esta librando dos guerras y tiene 700.000 millones de dolares de presupuesto anual para estas. Igual me molesta mucho mas que no hayan dado el Nobel a Conrad, Borges o Tolstoi. A Obama el establishment se lo comió hace rato pero al menos los suecos tienen a ABBA.

2. Después de explicarle y ofrecerle por todos los medios posibles para que H. Y. acepte internarse y empezar el tratamiento de su tuberculosis multiresistente (al menos los próximo dos anos de su vida) el decidió poner todas las ofertas de lado y volverse a Vietnam con su familia a la cual seguramente contagiara y estos contagiaran a sus vecinos y estos a los vecinos de sus vecinos. En fin, una verdadera mierda tratar con pacientes con tuberculosis multiresistente.

3. Esta semana me llego el manuscrito final del articulo que escribimos y preparamos con algunos colegas acerca de la alta prevalencia de la infección por criptococos en los pacientes seropositivos camboyanos. Esperamos publicarlo para fin de ano en alguna revista cientifica.

4. El 28 de octubre es la fecha elegida para que le presentemos a nuestros jefes la propuesta para expandir nuestras actividades en el diagnostico y tratamiento de la tuberculosis. La idea es bastante simple, hace tiempo que trabajamos en el hospital de Kampong Cham pero no es el numero de pacientes que esperamos por lo que la idea es tener una estrategia mas activa. Hicimos un mapeo de los centros de salud de la provincia y las comparamos con las zonas mas pobres y determinamos que lo ideal es tratar de armar clínicas moviles y también alguna lancha sanitaria que suban y bajen a lo largo del Mekong. Ojala que salga ya que navegar por el Mekong con el estetoscopio bajo el brazo puede llegar a ser una experiencia fabulosa.

5. Ayer hable con dos queridos amigos que están muy lejos, nos pusimos al día y me dieron muchas ganas de verlos. Una pregunta habitual que me hago a mi mismo siempre es que va a pasar cuando vuelva y la respuesta es que todos siguen mas o menos con sus vidas y yo al llegar voy a continuar con la mía aunque no desde el punto en que la dejé, porque las circunstancias que estaban ya no estarán. Seguramente sabré más de la amistad y más de la soledad y varias maneras de valerme por mí mismo. Seguramente habré cambiado y no sabré cuánto hasta que esté de regreso en el lugar de donde partí.

28.8.09

Viernes


1.
Estuve trabajando en el Hospital de Kampong Cham toda la semana y disfrute muchisimo el viaje hasta alli, desde hace unos dias empezamos la temporada de lluvias y los campos de arroz lucen esplendidos.
2.
Esta semana la Corte Suprema de Justicia Argentina despenalizo el consumo de marihuana para uso personal, una medida que considero progresista y que en cierta medida me parece extremadamente razonable y muy satisfactoria. Se podran leer y escribir miles de pro y contra de esta resolucion pero hoy, un fabuloso viernes por la tarde no voy a caer en lugares comunes ni hacer ningun tipo de apologia de nada.
3.
Todos somos esclavos de algo y cada uno le puede poner el nombre que quiera, puede ser un porro, tu novia, tu ansiolitico de cada noche, los libros, la estupidez, alcohol, la television o la internet. No hay que tener mucha nocion de antropologia para darse cuenta que la busqueda de estados mentales alterados y formas de escapismo comienza casi con la humanidad misma.
4.
Espero que este tipo de debate sirva para abrir caminos a otros mucho mas necesarios como el del aborto, pero lamentablemente estoy seguro que esto seguira siendo solo una expresion de deseo.
5.
Y por ultimo, Borges

De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido
a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Borges – Límites

13.3.09

Debate

1.
Hace unas semanas que estoy en la Argentina y debido a los trágicos sucesos ocurridos en las últimas semanas quedo de manifiesto que un amplio sector de la sociedad argentina esta a favor de la pena de muerte. Muchos son los que se sienten representados por los dichos la intelligentzia argentina representada por (Susana Gimenez, Marcelo Tinelli, Facha Martel
Moria y otros) quien si bien, luego de aclaraciones varias, no se manifiestan por la pena de muerte pero si porque el que mate tienen que morir (sic). Leyendo, escuchando y conversando con gente uno puede darse cuenta que este tipo de debate conduce a ideas muy peligrosas tales como "todo es culpa del  paco" o mejor aún "a todos y a cada de nosotros nos puede pasar" ( lo cual es una frase bastante simplista ya cualquier cosa nos puede pasar todo el tiempo tales como un cancer, un accidente o el amor mismo) o "bajar la inmputabilidad de los menores" o como que "el gobierno no quiere resolver el tema" (como si fueran los únicos que tiene que repensar las cosas). 

2.
Alguna vez alguien abrirá el debate diciendo o explicando los años de problemas socioeconomicos que atravesamos, el clientelismo de los planes dados por los punteros políticos, la falta de acceso a un trabajo digno, a servicios de salud o educación o solo seguirán abriendo el aclarando que pagan sus impuestos y refiriéndose al hecho de que "inseguridad" es el hecho de ser asaltado por un pendejo que toma paco.

3.
Al mismo momento que los medios instalan en la sociedad el debate de la pena de muerte el Congreso Nacional promulgo una ley que refuerza los derechos de la mujer un grupo de legisladores y editorialistas de algunos medios denuncian que esa ley abriría una puerta a la discusión acerca del aborto. ¿Defendemos la vida por un lado y promovemos la muerte por el otro?. Evidentemente estamos en un país de idiotas y reaccionarios.


"En mi país los caníbales se comieron a los caníbales" (Jorge Luis Borges).

19.12.08

Jueves

A eso del mediodía M. entró en el consultorio con sus hijos, se acomodo sin muchos rodeos y me dijo que venía para ver sus resultados de los análisis y los de sus hijos. Pensé por un minuto en la frase y sentí que ella misma fue la que decidió el momento exacto de conocer su status seropositvo y el de sus hijos. Los labios de la mujer temblaban. Hablamos o hable de los resultados y traté de poner en palabras simples cosas complicadas.

Silencio.

La miro a ella y a sus hijos sin verlos y por instante me dejo llevar por algo, pensé por un momento como ella les explicaría a sus hijos cuando empiecen a hacer preguntas y por un momento sentí que no tenía nada que hacer ahí, ese momento era suyo y de sus hijos. Cruzamos una mirada y hablamos del futuro, de un futuro que dice que ella y sus hijos tomarán antiretrovirales por el resto de su vida. M. estaba ahí escuchándome hablar sin estar, entonces ella y sus hijos se levantaron y a paso apurado se fueron sabiendo pero tal vez sin comprender, claro, como hacer para comprender algunas cosas en determinados momentos. Yo me quede quieto por un rato y después me dije a mi mismo que es mejor no subestimar a la gente, prefiero pensar como el viejo Borges, cuando escribió que mientras Cruz combatía la oscuridad, empezó a comprender. Comprendió que un destino no es mejor que otro, pero que todo hombre debe acatar el que lleva adentro.

7.8.08

El amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus
mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche
intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la
sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el
horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo


Jorge Luis Borges.

21.5.08

Costado Oriental


Hace unos días que estoy en Uruguay, por supuesto que me encantaría escribir algún cuento majestuoso, perfecto, como los que Borges ambientaba en la Banda Oriental, pero, lamentablemente solo puedo escribir alguna modesta observación del día a día.

Se dieron cuenta que en Uruguay los billetes más grandes (1000 pesos Uruguayos) tienen el rostro de Juana de Ibarbourou mientras que nosotros en nuestros billetes de 100 pesos tenemos a... Roca.

Por cierto, una boludez, pero al mismo tiempo una fabulosa declaración de principios.

3.12.07

"I would prefer not to"

Preferiría no escribir este post.

Este fin de semana estuve en Bahía Blanca en el casamiento de un amigo, como el viaje desde Buenos Aires es largo y tedioso decidí llevar algunos libros para leer durante el viaje, tenía pensado releer Ficciones, el hecho de viajar al sur me hizo recordar el fabuloso cuento de Borges titulado "Sur" pero como no lo encontré en el despelote de la biblioteca decidí llevar "Bartleby, el escribiente" de Melville.

Advertencia: esta sección contiene detalles de la trama y el argumento.

El relato narra la historia un abogado de nombre desconocido que tiene su oficina en Wall street, New York quien, según sus propias palabras, "en la tranquilidad de un cómodo retiro, trabaja cómodamente con los títulos de propiedad de los hombres ricos, con hipotecas y obligaciones". Tiene tres empleados, con los apodos de Turkey ("Pavo"), Nippers ("Tenazas") y Ginger Nut ("Nuez de jengibre"), a los cuales describe en la obra. Turkey y Nippers son copistas, o escribientes, en tanto que Ginger Nut, que tiene sólo doce años, es el chico de los recados. Los dos escribientes no son suficientes para hacer el trabajo de la oficina, por lo cual el narrador pone un anuncio para contratar un nuevo empleado, al reclamo del cual acude Bartleby, quien es de inmediato contratado. Su figura es descrita como "pálidamente pulcra, lamentablemente respetable, incurablemente solitaria".

El narrador asigna a Bartleby un lugar junto a la ventana. Al principio, Bartleby realiza una gran cantidad de trabajo. Sin embargo, cuando el narrador le solicita que examine con él un documento, Bartleby contesta: "Preferiría no hacerlo" ("I would prefer not to", en el original). A partir de entonces, a cada requerimiento de su patrón para examinar su trabajo, Bartleby contesta únicamente esta frase, con total serenidad, aunque continúa trabajando como copista con la misma eficiencia que al principio. El narrador descubre que Bartleby no abandona nunca la oficina, y que en realidad se ha quedado a vivir allí. Al día siguiente formula algunas preguntas, a las que Bartleby contesta sólo con su consabida frase. Poco después, Bartleby decide no escribir más, por lo cual es despedido. Pero se niega a irse, y continúa viviendo en la oficina. Sintiéndose incapaz de expulsarlo por la fuerza, el narrador decide trasladar sus oficinas. Bartleby permanece en la antigua oficina, y los nuevos inquilinos se quejan al narrador de la presencia de Bartleby, que se niega a irse del lugar. El narrador intenta convencer a Bartleby, sin conseguirlo. Finalmente, Bartleby es detenido por vagabundo y encerrado en la cárcel. Allí, Bartleby termina dejándose morir de hambre, y muere poco antes de que el narrador vaya a visitarlo a la prisión. En un breve epílogo, el narrador comenta que el extraño comportamiento de Bartleby puede deberse a su antiguo trabajo en la oficina de Cartas Muertas, en Washington.

En el prólogo a los cuentos de Melville, Borges escribe que Bartleby prefigura a Franz Kafka; ciertamente, al Gregorio Samsa de La metamorfosis.
Más allá de que La metamorfosis podría ser leída como una horrible pesadilla – aunque Gregorio se asegura de estar despierto – el tema es, también, la alienación que lo salva de sus padecimientos diarios, de la necesidad de cumplir con sus obligaciones para evitarle un mal mayor a sus padres y que, además, en este caso, muestra la insensibilidad de la familia cuando la vida de Gregorio se apaga definitivamente.
Según Borges un escritor prefigura a otro y la vida prefigura a la literatura.

¿Quién no sintió alguna vez el agobio y la decepción de las ilusiones perdidas como para querer ser Bartleby aunque sea por un día o convertirse en un insecto, como Gregorio Samsa, para escapar de las obligaciones cotidianas?

Melville padeció “rigores y soledades” que, para Borges, son “la arcilla de los símbolos de sus alegorías”. Es uno de esos escritores cuya obra se parece a lo que sabemos de su destino. Y Kafka fue un niño y un joven sensible en exceso que, para colmo, sufrió los avatares de la tuberculosis que lo llevó a la muerte.

Cuidado!! Si usted se encuentra de vez en cuando rodeado de una melaza espesa que lo rodea y detecta que necesita un esfuerzo sobrehumano para derribarla y no caer en la amenazante y aterradora "pereza", no se auste, usted esta sufriendo el "efecto Bartleby" o podría estar en una etapa kafkiana de su vida, lo más probable es que termine transformado en cucaracha o medicado con Prozac.

19.11.07

Mítica Buenos Aires

A mí se me hace cuento que llegue a Buenos Aires, la juzgo tan eterna como el agua o el aire...

Llegué a casa.

16.10.07

Respuestas (I)

UNO. Hoy la verdad es que no fue un buen día, mucho trabajo, reuniones, tuve algunas diferencias con Eugenia; en fin, uno de esos días para el olvido y encima prendo la computadora y en uno de los post hay más de 50 comentarios, un huracán de puteadas, preguntas, elogios y yo no sé que hacer; ¿respondo alguno?, ¿Contesto las preguntas?, ¿Subo una foto? ¿Hablo de mí mismo? ¿Les cuento a todos que hago?.
A esta altura todos ya saben que soy médico, tengo 30 años y que estoy desde hace un tiempo viviendo en África trabajando para una ONG. ¿Pero quieren que vayamos más atrás? Me fui de Rafaela a los 18 años, estudie en la UBA, me recibí y a la hora de elegir una especialidad me decidí por una residencia en Clínica Médica, la cual realice en un hospital de la Capital que se caracteriza por una disciplina casi, diríamos, castrense, porque consideraba que era la única especialidad en la que podía tener un enfoque o una perspectiva más holistica del paciente, creo que fue una decisión acertada pero no inteligente en el aspecto lucrativo ya que los médicos clínicos debemos estudiar mucho y no tenemos beneficios como pueden llegar a tener algunas especialidades que realizan procedimientos o intervenciones. ¿Si tengo dudas con respecto a mi profesión? No tantas, el tiempo las fue disipando y lo que en un momento considere cierto error (no haber estudiado alguna carrera de la rama de las ciencias sociales) hoy lo considero un acierto ya que través de la medicina puedo ser una persona de acción y no un charlatán. A medida que transcurrió mi residencia fui haciendo el camino que hace cualquier médico, en el tercer y cuarto año empecé con mis guardias en distintos lugares de capital y lo que cierta lectora califica de vacaciones constantes no fueron mas que años de trabajo y mucho ahorro para después comprarme muchos libros y realizar algún que otro viaje y de esta forma recorrí gran parte de América Latina, Europa y el sudeste de Asia. Disfruto viajar, es casi una especie de droga, yo Lucas, no tengo auto, casa o bienes, solo tengo mi profesión, un montón de libros (que me protegen contra la chaturra, las infecciones y la mediocridad), una valija llena de anécdotas y muchos amigos alrededor del mundo. Hace un año y medio terminaba mi residencia, tenía muchas guardias y consultorios en distintos lugares y era el momento de insertarme en un sistema del que no estaba seguro si quería ser parte...

DOS. Como se habrán dado cuenta mis ideas políticas son erráticas, considero que el acceso a la salud es un derecho universal y no un privilegio y tenía ganas de hacer algo más que simples guardias en sanatorios caros de Palermo a los que no les importa un comino el beneficiario, de esa manera las opciones no eran muchas, una era trabajar en el sistema publico, que como sabrán perfectamente los simpáticos colegas médicos que leen detenidamente el blog en sus noches de guardia es prácticamente imposible entrar ya que no hay nuevos cargos, no hay concursos y si hay acomodos y otras yerbas. La segunda opción era tratar de hacer algo con alguna ONG, pero yo estaba seguro que no quería nada relacionado con intereses políticos, religiosos o de cualquier otro tipo, encontré a MSF, que es una organización totalmente independiente, con mucha experiencia que ofrecía la posibilidad de hacer la medicina que yo quería, es decir de manera profesional con logística, equipamientos, criterios y fundamentos y no atender casos de malaria debajo de una palmera hasta que se te acaben los medicamentos y después vemos, suena romántico pero yo quería algo mas profesional, invertí 10 años de mi vida estudiando y no los iba a desperdiciar, además estaba la posibilidad de trabajar en un ambiente multicultural, conocer distintas formas de pensamientos, distintas formas de trabajo, de vida y la enorme posibilidad de viajar, de conocer el mundo, de vivir en África, de ser parte de una novela de Conrad, de una crónica de Kapuscinski ¿ quién iba a decir que no ?

TRES. Preguntas a la hora de decidir, muchísimas, cuestionamientos miles, ¿los afectos? ¿Mi país? ¿Mi gente? Los afectos entendieron, me alentaron, me estimularon y me hicieron saber que era una oportunidad única que no debía desaprovechar, mi país, bueno que decir no?;¿Que extraña relación que tenemos los argentinos con nuestro país no? ¿Existe el ser nacional? Si en nuestro país hay necesidades? Por supuesto, hay hambre (la mejor definición fueron las palabras de Giardinelli “lo que veo en el Hospital de Castelli me golpea el pecho, las sienes, los huevos: por lo menos dos docenas de personas en condiciones infrahumanas. Parecen expersonas, apenas piel sobre los huesos”) hay malaria, tuberculosis, hay 23% de la población que vive bajo la línea de la pobreza, hay violencia, hay chicos violados pero también hay hace años superávit fiscal, un tesoro nacional que crece constantemente, unos números macroeconómicos fabulosos que nunca se traducen en beneficios en la microeconomía, hay democracia y un sistema de leyes, hay Ministerios de Salud, de Trabajo y Acción Social que son totalmente operativos, es decir que tienen los medios para mejorar la situación pero lo que sobra es negligencia, hipocresía, corrupción (100 funcionarios procesados ninguno en cafúa). Entonces pienso en mi país y estoy convencido que hay muchísimo problemas pero también muchísimos recursos, el problema es la negligencia y la corrupción y lo que parece de otro país son las encuesta para el domingo de las elecciones, yo leo bien los diarios o nos van seguir cagando de parados por 4 años más?En el blog hay comentarios del tipo “mujeres argentinas violadas atendidas por médicos argentinos que eligieron vivir en el país”, este tipo de comentario me parecen reaccionarios, retrógrados, de un nacionalismo barato y mal entendido, pero sobretodo peligrosos, el próximo comentario será a las mujeres bolivianas violadas que las atiendan los médicos bolivianos, ¿importa la nacionalidad de la víctima y el médico o nos interesa la condición de la mujer? No entiendo de que se me acusa, ¿de traidor a la Patria?, ¿Si fuera administrador de empresas también me putearían igual y me dirían vení a administrar empresas a la Argentina? ¡¡ traidor!! A quien se le ocurre que me olvide de mi país porque ejerzo mi profesión en el extranjero; ¿ Alguno de todos ustedes piensan que alguno de los Pumas o los jugadores de la selección rechaza su país? ¿ No juegan todos en el extranjero? Traten de recordar la última vez que observaron en la tele algún informe sobrecogedor sobre alguna catástrofe humanitaria, entiéndase los desplazados del sur de Sudán, Ruanda, o el mismo Tsunami o las inundaciones en Santa Fe.

¿ Seguramente usted es de las personas que sintió que había que hacer algo no?
¿ Al momento de pensar en que había que hacer algo, pensó por un momento en la nacionalidad de las víctimas?.


"En mi país los caníbales se comieron a los caníbales" (Jorge Luis Borges).

1.10.07

Lunes

UNO. Pasada la turbulencia de los comentarios durante la semana pasada y el fin de semana, esa rara calma llena de ruido, el lunes me sorprende. O me sorprendo: estoy contento, el día esta soleado, y tengo ganas de escribir, pero escribo sin pensar mucho o sin un plan concreto. Eso consiste en un movimiento de deditos que no requiere de un período reflexivo anterior al movimiento mismo. Este fin de semana pensé en Cortázar, pero también pensé en toda la gente que quiero y extraño. Pienso, ahora sí de manera reflexiva y profunda, que pensar a veces no es tan acertado como para vivir una vida buena. Pero lo hago pensando. Y luego pienso que no puedo hacer nada sin pensar, pero también pienso que existe una vida cotidiana llena de hechos que construyen mi día a día y que no necesariamente siempre los estoy pensándolos
DOS. Ahora escribo. Y escribo que ayer fuí a la Iglesia, muy humilde, pero llena de color y música pero también de mensajes contradictorios, los africanos son increíblemente religiosos, tienen una cosmovisión muy rica, que es muy interesante pero a la vez muy difícil de entender, tal vez la presencia de la muerte, tan cotidiana, hace que no todo quede suscripto a un único plano y todos tengan una espiritualidad muy fuerte.
TRES. Escribo también que mañana partiré hacia Saclepea, un pequeño pueblito en la frontera entre Liberia, Guinea y Costa de Marfil en donde la organización para la cual trabajo es responsable del Centro de salud y de la organización de clínicas móviles para los numerosos refugiados marfileños que habitan la zona. Tengo muchas ganas de hacer este viaje (piolaademásdeayudarhacesturismoyencimatepaganendólares), de volver a la jungla, como en Uganda, a esa sensación de practicamente convivir con lo población. Voy por unos días a cubrir la posición hasta el arribo del nuevo médico y evaluar la necesidad de iniciar una campaña de vacunación, ya que hay indicios suficientes de un probable brote de sarampión (otra vez diagnosticar sarampión en personas negras...alguien tiene un atlas de dermatología que le sobre?)
CUATRO. También ahora puedo escribir que no escribo y entonces todo lo que escribo sería falso. Tengo que dejar de escribir tantas estupideces y leer, como decía Borges "“Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual” aunque esto por momentos me suena a reflexión interesante pero a veces como a chiste, ¿o será un poco de ambas?

8.9.07

Teología de Asador

Antes de venir a Liberia gaste mucho dinero en libros, uno de los cuales que me compré fue "Ficciones" de Jorge Luis Borges, tenía muchas ganas de releerlo, tarea que estoy realizando en estos días, fue justamente anoche cuando leí tres o cuatro cuentos en los cuales nombraba a Dios y recordé cierta memorable discusión-charla-lluvia de referencias bibliográficas-filosóficas-anecdóticas, un ir y venir de datos egregios entre Borges y Sábato en los años 70, las charlas (fueron un total de siete) fueron compiladas en un libro por Orlando Barone, quien actualmente publica una columna en La Nación los domingos. En medio de la cháchara de una de las reuniones, salta a la vista un breve intercambio de opiniones teológicas. Las líneas tienen un encanto morboso: ninguno comulga con el cristianismo. Ahora que, si en política Borges y Sábato no compartían opiniones, no podía esperarse menos en religión. (el dialogo lo encontré en Google)

BORGES: [...] Lo que no me gusta de Chesterton es que fuese católico. No lo entiendo.
SÁBATO: (Riéndose) No olvide que era un católico inglés, y eso en Inglaterra es ser opositor.
BORGES: Sí, como ser protestante aquí. Además, el pertenecer a una minoría religiosa es una ventaja: lo obliga a uno a ser tolerante. Yo creo que Belloc le hizo mucho mal porque le metió en la cabeza la idea de que la religión católica se basa en el sentido común.
SÁBATO: La idea de que el catolicismo se basa en la sensatez es un disparate. Se basa en el absurdo, y por eso es inatacable. Pensar con lógica en la religión… Querer aplicar nuestras categorías humanas y sobre todo racionales a algo que las trasciende… Un disparate.
BORGES: Hecho ya censurado por Dios en "El libro de Job"
SÁBATO: El primero que aparece en su propia obra (se ríe). El primer escritor que hace una obra abierta.
BORGES: Creo que basta un dolor de muelas para negar la existencia de un Dios todopoderoso.
SÁBATO: (Mirándolo con ironía) Es probable que Dios no dé lo que uno quiere sino lo que uno necesita. Además, que Dios le traiga un dolor de muelas no es una prueba de la inexistencia de un Dios todopoderoso sino de la posible existencia de un Dios todopoderoso y perverso.
BORGES: Pero entonces no sería el Dios que adoran los católicos.
SÁBATO: Claro. Pero puede provocar dolores de muelas sin ser perverso: nuestra lógica no vale para la infinitud.
BORGES: Hay un arquetipo posible: Dios es tan generoso con el hombre, que le da todo, hasta la posibilidad del Infierno. Pero quién sabe si esos regalos convienen, ¿no?
Barone, Orlando: "Diálogos", Emecé 1996.

Estos argentinos… siempre mordaces

11.9.06

9/11

– ¿A dónde vamos, Borges? ¿Hacia Abel o hacia Caín?
– Me parece que estos días ha llegado a Caín. Ya no necesita ir.

Vayamos, entonces al decálogo de la desolación:
1) El terrorismo sigue gozando de buena salud.
2) El mundo es más inseguro que en 2001.
3) La Organización de las Naciones Unidas ha demostrado ser un organismo aquejado de una apoplejía definitiva, comparable con la Sociedad de Naciones que murió por su incapacidad para evitar la Segunda Guerra Mundial. Sólo falta ahora que las potencias se animen a firmar el certificado de defunción.
4) Las libertades individuales han visto el peor retroceso en Occidente en 60 años y los estados avanzan un poco cada día más sobre las vidas privadas, sobre todo de los diferentes.
5) Se ha aceptado públicamente que la mentira y el engaño son herramientas de gobierno sin sanción electoral ni internacional.
6) Se ha vuelto a instaurar y aceptar la tortura como método de interrogación por parte de ejércitos regulares y fuerzas de seguridad estatales.
7) Se ha consagrado la creación de cárceles clandestinas, cuya existencia ha sido reconocida públicamente, y se ha hecho la apología de su eficiencia.
8) Se admite, se defiende y se promueve la detención de gente sin proceso legal.
9) Se promueven, se encaran y se aceptan guerras a países antes de que hayan agredido a nadie.
10) La prensa más independiente del mundo se ha autocensurado y ha soportado el engaño y ser objeto de operaciones y maniobras. La lista podría ser mayor pero parece suficiente para preguntarse qué cuerpo social, qué civilización puede soportar tantos ataques a sus órganos y principios vitales y esenciales. También parece suficiente para concluir que, en cinco años, Ben Laden ha tenido en su principal enemigo a su mejor aliado. Es que, como ya lo había advertido Thomas Hobbes hace 355 años, un Estado atemorizado sólo puede conducir al terror. Y el dolor no cesa. Y las heridas no cierran. Y el terror crece.

Por Claudio A. Jacquelin De la Redacción de LA NACION cjacquelin@lanacion.com.ar