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19.9.10

Domingo

Ser médico es difícil.
Ver morir es más difícil y hacerles tomar conciencia a tus pacientes de los limites de la ciencia  o lo que es peor aún a los familiares de tus pacientes es más difícil todavía.
De prontro todos mis pacientes son añosos, postrados, llenos de ulceras de decúbito, con familias que no los pueden atender en sus casas y con otros familiares que no están contentos con los geriatricos que la obra social ofrece.

Todos tendríamos que tener bien claro lo que es una buena muerte o al menos como queremos morir o a donde queremos morir nosotros o nuestros seres queridos. Como será morir con dignidad sin que te molesten médicos, enfermeros, terapistas o tus propios familiares peleándose con los médicos.

Creo que estas tres semanas definitivamente no hice todo lo mejor por mis pacientes, sobretodo por los que agonizan.

14.5.10

Viernes

UNO.
Ayer mientras E. dormía comencé a leer "Bartleby y compañía" del español Vila Matas en donde este original escritor cuenta mas o menos el mal endémico de las letras contemporáneas, de la pulsion negativa o la negación del mundo por parte de famosos escritores. Un narrador va escribiendo un diario o mejor aun un cuaderno de notas al pie de pagina de un texto invisible. Lejos de ser un Bartleby pienso que hay mas motivos para seguir escribiendo que para dejar de hacerlo y que ese momento o ese fragmento de vida que deseamos rescatar por mas doloroso que sea no hay mejor manera de fijarlo que con la escritura.

DOS.
Estos días recibí un interesante email de un cineasta español que con un grupo de colegas latinoamericanos piensan cruzar África de oeste a este, empezando en Angola y terminado en Mozambique atravesando Congo, Zambia, Zimbawe y Sudafrica. La idea es filmar todo el recorrido y tratar de contar como viven, sienten y piensan los africanos subsaharianos. Intercambiamos algunas ideas con respecto al HIV, la tuberculosis y el acceso a medicamentos antiretrovirales en esa parte del mundo y sobre todo le conté de mi entrañable hospital de Kapiri Mposhi.

TRES.
Hace unos días leía el ajuste que están promoviendo Europa, empezaron por Grecia, siguen con Espania y entonces una vez mas todo los que nos contaron de que salíamos de la crisis era una mentira. Ajustes tal vez necesarios en alguna medida pero lo que molesta es que no les preocupa los trabajadores griegos o los jubilados españoles, les sigue preocupando lo que dice la bolsa , la renta finaciera y los especuladores de siempre.

CUATRO.
Entonces vale la pena confirmar una vez mas, que la escritura de un simple post de un blog mediocre a veces permite que cada uno de nosotros rescate desde su lugar todo eso que la mirada contemporánea, cada día mas cruel e inmoral, pretende evaporar con la mas absoluta indiferencia.

9.3.10

Algo para celebrar.

UNO. El único evento conmemorativo celebrado ayer en Phnom Penh relacionado con el día internacional de la mujer fue una conferencia de prensa de Amnesty International denunciando el incremento sistemático año tras año de niñas y mujeres violadas en el Reino de Camboya. El documento denuncia también la falta total de garantías legales para las victimas, la discriminación y la falta de atención medica que sufren las mujeres camboyanas.

DOS. Hace unas semanas el Ministerio de Salud Camboyano divulgo cifras entre las que se destacan que 5 mujeres por día mueren en Camboya durante el embarazo, el parto o en el periodo postparto.

TRES. Leo en la web de las Naciones Unidas que al menos una de cada tres mujeres en todo el mundo ha sido golpeada, coaccionada sexualmente o ha sufrido otro tipo de abuso en su vida (siendo el culpable de los abusos generalmente un conocido). "...La violencia contra las mujeres y las niñas es un problema con proporciones de epidemia, quizás la violación de los derechos humanos más generalizada de las que conocemos hoy en día. Destroza vidas, rompe comunidades y detiene el desarrollo. Las estadísticas muestran un panorama desolador en relación con las consecuencias de la violencia contra la mujer (en 2002 el Consejo de Europa adoptó una recomendación en la que declaraba la violencia contra la mujer como una emergencia de salud pública y como causa mayor de muerte y discapacidad de mujeres entre 16 y 44 años)...". Para aquellos amantes de la economía de mercado la misma web menciona un informe del Banco Mundial, en el cual se estimaba que la violencia contra la mujer era una causa de muerte e incapacidad entre las mujeres en edad de procrear tan seria como el cáncer y una causa de mala salud más frecuente que los accidentes de tráfico y la malaria juntos. El coste económico también es considerable, pues un informe de 2003 del Centro de Control y Prevención de Enfermedades consideraba que sólo en los Estados Unidos de América el coste de la violencia que sufren las mujeres a manos de sus parejas supera los 5.800 millones de dólares al año: 4.100 millones son para servicios de atención médica y sanitaria directa, mientras que la productividad pierde cerca de 1.800 millones de dólares.

Asi las celebraciones, asi las cosas.

18.12.09

India


Una semana despues de llegar a India todavia trato de hacer un resumen de todo lo que he visto, oido, olido y tocado durante estos dias: horror, estupor, alegria, nauseas, impotencia, entusiasmo, asombro, sensualidad, ascetismo, pobreza, incredulidad pero sobretodo una indescriptible atraccion.

Es casi imposible responder a la pregunta de que me atrae de India porque cuando uno conoce este tipo de lugares, tan reales, tan violentos eso exceso de realidad se vuelve irrealidad y esa irrealidad puede transformarse una nueva vision del mundo.

1.12.09

Dia mundial del SIDA

Desde hace mucho tiempo creo que los argentinos formamos parte de una sociedad que se caracteriza por defender los intereses del propio bolsillo y de tener televisión por cable. Nuestra escala de felicidad esta determinada por pertenecer a un determinado grupo de elite y por tener determinados bienes materiales y básicamente la gran mayoría de nosotros sigue creyendo que todos los problemas se acaban metiendo en cana a los pibes chorros.

La estupidez, la traición, los remedios truchos, el desamor, Tinelli, Ricardo Fort solo nos confirman una vez mas que el mundo es una mierda, que la vida es horrible y no hay posibilidades de buen final ¿Cabe alguna duda?

La pasada cumbre de la “ seguridad alimentaria” de la FAO en Roma nos confirmo que hay mil millones de personas que se salvan de ver y escuchar a fenómenos de la “inteligenzia” argentina tales como Mirtha y Susana hablando de la inseguridad pero que viven con hambre y donde el Secretario General de la ONU declara sin ponerse colorado que diez chicos mueren por minuto por hambre. El hambre no vende y la cumbre paso desapercibida, solo Lula, Lugo, Mugabe, Gadaffi y una sarta de presidentes africanos que nadie conoce discutieron una rato, se sacaron fotos y dijeron que la idea es bajar a la mitad la cantidad de hambrientos para el 2015 pero no se les cayo una idea de cómo hacerlo.

Lo que viene ahora es discutir el cambio climatico en Dinamarca, que es donde van a ir los duenos del mundo con su retorica y algunos millones de dolares para calmar los animos pero donde todos saben que desde el vamos todos se van a mostrar preocupados pero nadie va a acordar nada.






Pero a pesar de tanta mierda todavía hay algunos a los que les va mucho peor, como por ejemplo a los enfermos de HIV/SIDA, a los que hoy se los recuerda a través del “World AIDS day”. Desde los anos 80 que el HIV/SIDA viene matando mas de 25 millones de personas y solamente en el ano 2008 murieron mas de 2 millones de personas dentro de las que se incluyen 270.000 chicos menores de 5 anos lo cual la convierte en una de las epidemias mas violentas y agresivas de la historia en la que a pesar de algunos avances todavía queda mucho por hacer como por ejemplo el tratamiento del HIV/SIDA pediatrico.

La inversión en programas de prevención de la transmisión del VIH de madres a hijos es imprescindible y debe ser una prioridad en la lucha contra la sida. Primero, porque permite detectar y tratar a las mujeres embarazadas seropositivas y segundo, para evitar que nazcan más niños con el virus.

El sida infantil es una de las pruebas más duras de la desigualdad entre los países desarrollados y los países con recursos limitados. En Occidente prácticamente no nacen niños con VIH porque controlando a la madre durante el embarazo, el parto y la lactancia, la probabilidad de transmisión puede reducirse a menos del 1%. Por lo contrario, en África subsahariana la mayoría de madres seropositivas ni siquiera saben que lo son, ni tienen la oportunidad de recibir tratamiento. Hoy en día, en países en desarrollo solo el 18% de las mujeres embarazadas son testadas para VIH y solamente un 34% de las VIH-positivas reciben algún tipo de medicamento para evitar la transmisión del VIH Towards Universal access Scaling up priority HIV/AIDS interventions in the health sector. World Health Organization. UNAIDS 2008. UNICEF.





Sin ningún tipo de intervención, alrededor del 40% de los hijos de madres seropositivas nacerá con el VIH. Trabajar para reducir este porcentaje, para que no nazcan más niños con VIH, es vital. Sobre todo, porque el 50% de los niños que nacen infectados mueren antes de los dos años si no reciben tratamiento.

En los países desarrollados la transmisión de madre a hijo prácticamente no existe porque se siguen una serie de medidas que permiten evitar el contagio: las madres seropositivas reciben tratamiento antirretroviral, los partos son en hospitales y hay alternativas para que la madre no dé el pecho al recién nacido. En los países en vías de desarrollo, sin embargo, los retos siguen siendo enormes. En primer lugar, por la falta de acceso a los servicios sanitarios; muchas mujeres no van a las consultas prenatales o lo hacen cuando el embarazo está muy avanzado, y la mayoría de los partos suelen tener lugar en casa. En segundo lugar, muchas veces sólo es posible dar al bebé leche materna. Además, las madres tienen que hacer frente al estigma y los programas de prevención son largos, desde el embarazo hasta el destete del bebé, y muchas mujeres no completan todas las fases programa.


20.8.09

Revolutionary road

1.
Si usted es uno de los asiduos foristas de cualquiera de los principales diarios en la Argentina, si usted es uno de los repiten el rap de odio de los periodistas de turno, si usted no tolera a los que creen que hay otro camino o si usted no ve mas alla de las ideologias o las pasiones, en fin, si usted es un liberal o un pequeno facho por favor no lea el siguiente post, seguramente no se sentira comodo.

2.
Hace unos dias con E. terminamos de ver la pelicula "Che" de Soderbergh . Hace un tiempo que habiamos visto la magistral primera parte de la pelicula donde se retrata la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra, sin más efectos que la condición humana ante las balas y guiada por una voluntad inquebrantable y honesta de cambio. No hay mayor dramatismo, creo que no hay mucho histrionismo. Hay guerrileros, algunos mas simpaticos que otros y tambien esta Fidel y Camilo Cienfuegos. Siempre busque en la pantalla a Benicio del Toro pero nunca lo encontre ya que siempre vi a Ernesto Guevara. Increible que nos cuenten la historia de una revolucion a traves de un monosilabo con hache en el medio: Che!


3.
¿Cómo se hace una revolución? La respuesta está en la pantalla.
¿Nostalgia? Tristemente, sí. Al menos un poquito no?
Casi 50 anos despues todo salio como el orto y es tiempo que los cubanos asuman el fracaso o mejor aun asumamos el fracaso todos ya que tanto ellos como nosostros vivimos enganados. Hoy no nos dominan con dictadores baratos sino a traves del entretenimiento y tal vez al asumir el fracaso recordemos una leccion simple en la propia boca del Che: un pueblo que no sabe leer y escribir es fácil de engañar. Hoy, los mismos que alguna vez mandaron a los opresores al paredon serian los primeros en la fila para fusilar.

13.8.09

Las reinas de Saba


La escritora colombiana Laura Restrepo ha viajado a los campos de refugiados en Yemen. Miles de mujeres y niños llegan hasta allí desde las costas del Cuerno de África. Huyen de la guerra, el hambre y el odio. Tercera entrega de la serie "Testigos del horror" con la que Médicos Sin Fronteras y "El País" quieren rescatar del olvido a las víctimas de la violencia.


Vienen subiendo, y son miles. Mujeres con sus hijos. Saben que muchas morirán por el camino, o que tendrán que dejar enterrados a sus hijos. Pero la decisión está tomada, y no pararán hasta encontrar un lugar donde la vida les abra por fin la puerta. Cueste lo que cueste, y por encima de quien se interponga. Si te paras aquí, en la costa sur de Yemen, vas a verlas venir: el Cuerno de África entero parece estar subiendo. En pateras, por el desierto a pie, mendigando a través de las antiguas ciudades. Me dice Habiba -somalí, comadrona graduada y querida amiga mía- que cuando escucha la palabra refugiados no piensa en hombres. Cierra los ojos y ve mujeres con niños.
-

Habiba -le pregunto-, ¿no serás tú la reina de Saba?


¡¿What?!

Cuando Médicos Sin Fronteras me propone visitar los campos de refugiados africanos en la República árabe de Yemen, lo primero que hago es releer un texto de 1934 en el que André Malraux cuenta cómo abordó un pequeño avión para sobrevolar esa región en busca de una mujer de 3.000 años de edad. Se trataba de la legendaria reina de Saba, soberana del incienso y de la mirra, nacida en algún punto incierto entre Yemen, Etiopía y Somalia. Poco después de su expedición, Malraux le anunciaba al mundo que había avistado desde el aire los vestigios del mítico imperio de Saba. Y sin embargo, a ella, a la Reina, nunca la encontró.

Nos acercarnos en jeep a Adén, en el extremo sur de Yemen. Ubicado sobre el golfo que lleva su mismo nombre, Adén mira hacia las desoladas costas del Cuerno de África, que le quedan a menos de 150 millas náuticas de distancia. Es el primer puerto que existió sobre el planeta. Allí fueron enterrados Caín y Abel, y construida el Arca de Noé, o al menos así está escrito; allí Arthur Rimbaud comerció con café, traficó con armas y renunció a escribir versos. Por las ventanas del jeep sólo vemos arena. Estamos en medio de ese mismo desierto yemení que en la historia antigua se tragó al ejército romano de Aecio Galo. Y de repente, como salida de la nada, aparece la reina de Saba. Es ella, no hay duda. Pero no la legendaria, sino la de carne y hueso. Y no la real, de realeza, sino la real de realidad.

Viene descalza, en medio de un grupo de 15 o 20 caminantes. Flaubert la imaginó vestida en brocado de oro con faralaes de perlas, azabaches y zafiros, pero no es así. Trae la ropa hecha jirones, arena en la boca, la mirada ausente y el cuerpo quemado por el sol y la sal. Se diría que es etíope por el color de su piel, que llaman nilótico en la suposición de que el tono, de un dorado tostado, es el mismo que el de las aguas del Nilo. Le preguntamos hacia dónde va. "A Arabia Saudí", responde. Pero no tiene brújula, ni guía, ni fuerzas, y no sabe que camina justamente en la dirección opuesta.

Como ella, miles de etíopes y somalíes echan a andar desierto adentro a la buena de Dios, o de la mano de Alá, retando a la fatalidad y ahuyentando demonios. Han cruzado el golfo en una de las travesías más arriesgadas e inhumanas que se puedan concebir. Vienen huyendo de la guerra, del hambre y del odio, o como diría Malraux, de las tres caras de la muerte.

Trono de arena. Volvemos a ver a la señora de Saba unas horas más tarde, en la playa, pero esta vez es somalí. Antiguos textos abisinios la llaman Makeda. El Corán la llama Belkis y la presenta "en un trono magnífico". Pero ella asegura llamarse Ayanna, trae un bebé en brazos y está sentada en la arena. Hace parte de los new arrivals, o recién llegados, tras un landing, o desembarco, traídos por los smugglers, o traficantes de personas. Los propios somalíes bautizan su éxodo con estos nombres en inglés; a fin de cuentas, aprendieron el idioma durante los años de dominación británica, una de tantas que han tenido que sobrellevar. También los franceses, los italianos, los rusos y Ronald Reagan saquearon su tierra, la convirtieron en campo de batalla y tras el retiro de las tropas la dejaron sembrada de armas, las mismas que luego fueron desenterradas por los asesinos locales: señores de la guerra, narcos, violadores, tiranos, piratas, clanes enfrentados, milicias vengadoras, smugglers. Hoy, las grandes naciones ni asoman por Somalia; la han dejado librada a la impiedad de su suerte. Nadie puede con ella, ardiente luna silenciosa que a todos espanta. En 1992, cuando ya el exterminio y la hambruna la habían arrasado, el mundo pareció apiadarse y mandó por fin ayuda humanitaria. Con resultados desastrosos: a los siete meses de su arribo, las fuerzas de Naciones Unidas la abandonaban, ametrallando en su huida a población civil desde helicópteros. A todos derrota la indómita Somalia, pero a quien más derrota, castiga y desangra es a sí misma. Me recita Habiba un viejo dicho somalí: "Con mi hermano contra el resto de la familia. Con mi familia contra mi clan. Con mi clan contra los demás clanes. Todos los clanes juntos contra el resto del mundo". Conozco el fenómeno. También yo provengo de un país, Colombia, hundido en un atolladero histórico donde nos devoramos los unos a los otros. No por nada Colombia y Somalia comparten el mismo paralelo sobre el globo terráqueo.

El bebé que Ayanna sostiene en brazos está vivo. Milagrosamente. Pese a estar exhausta y atónita, ella repite una letanía de frases secas, cortas. Dice a quien quiera oírla, o se dice a sí misma, que su niño venía llorando en el barco. Los smugglers le advirtieron que lo tirarían al mar si no lo callaba, pero cómo iba a callarlo, si ni agua tenía para darle. El niño siguió llorando y lo tiraron. Ella se tiró detrás, pudo agarrarlo antes de que se ahogara y nadó con él hasta la costa. Pero en el barco se le quedaron sus otros dos hijos. Luego los encontró, allí en la playa, vivos también. Uno de los refugiados que venían con ella en el barco los había ayudado a alcanzar la orilla.
No todos corren con la misma suerte. Barcos en los que sólo cabrían 30 o 40 personas son atiborrados con 120 o 150, en travesías que suelen durar entre tres y cinco días. Las soportan sin comer ni beber, a rayo de sol, entre orines, heces y vómitos propios y ajenos. A quien se mueva o proteste, los smugglers le descerrajan un correazo por la cabeza, la cara, la espalda, abriéndole la carne con la hebilla metálica del cinturón. Para no ser interceptados por la patrulla costera yemení, los barcos llegan de noche, dan media vuelta antes de alcanzar la orilla para emprender el regreso y en ese momento arrojan al agua su carga humana. En medio de la ciega negrura, algunos se ahogan porque no saben nadar. Otros, porque vienen entumidos tras permanecer tanto tiempo inmóviles y encogidos. Los hay que desaparecen nadando mar adentro, porque en la costa desierta no hay una luz que los guíe. Los etíopes llevan la peor parte. En el barco los hacinan abajo, en la bodega para el pescado, donde no es raro que mueran de asfixia, y una vez en Yemen no se les reconoce status de refugiados políticos, como sí a los somalíes. Por capricho de las convenciones internacionales, los etíopes son considerados simples migrantes económicos, y en cuanto tales pueden ser deportados.

Cuando emprenden el viaje, todos ellos saben del horror que les espera. No sólo lo saben, sino que duran meses juntando los 80 o 100 dólares que les cobran por el pasaje. "En el mar es posible que te mueras", me dice Habiba, "pero si te quedas en Somalia, es seguro que te matan".
Traídos por las aguas. Habiba huyó de Somalia hace siete años, también ella en patera, y hoy trabaja con los equipos de Médicos Sin Fronteras que patrullan la costa yemení a la espera de landings. Socorren a los recién llegados con primeros auxilios, agua, biscuits ricos en proteínas, ropa seca y chanclas de caucho, y les ofrecen transporte hasta un centro médico en la vecina Ahwar, donde podrán permanecer mientras se reponen. Al menos del cuerpo. Del extremo sufrimiento, la desesperanza y la muerte de los suyos, nadie podrá curarlos. Me cuentan que, hace unas semanas, entre los refugiados venía una muchacha muy bella. ¿Acaso no sería ella la reina de Saba? A lo mejor -condesciende Habiba-, pero al llegar a Yemen, los traficantes le impidieron bajarse del barco junto con los demás. Ella gritó, se volvió loca, intentó tirarse al agua, pero la amarraron. Se la llevaron de vuelta para violarla a su antojo.

Hussein, otro de los integrantes de MSF, me habla de la madrugada del pasado 15 de diciembre. "Imposible olvidar esa fecha", dice. "Al llegar a casa me bañé, al otro día me bañé dos veces. Pero por más que me bañe, esa fecha no la olvido. Habíamos salido a patrullar por la costa y hacia las siete de la mañana divisamos siluetas. ¡Landing! Venían como zombis", dice Hussein, "desnudos, con la expresión en blanco. Estaban muy mal, peor que otras veces. No reaccionaban. Al fin uno nos dijo lo que ya sospechábamos, que había volcado la patera en la que venían con otros 130 pasajeros. Atendimos a los vivos, corrimos hacia el mar y a lo largo de la playa fuimos encontrando los cadáveres. Muchos. Conté 57. Entre ellos había niños, adolescentes, mujeres embarazadas. Los cangrejos ya se estaban comiendo sus cuerpos. Los fuimos arrastrando lejos del agua, los tomamos fotos para que después sus familiares pudieran identificarlos, los metimos en bolsas plásticas. Trabajamos hasta que se cerró la oscuridad y no nos permitió seguir haciéndolo. Regresamos a la playa a primera hora del día siguiente y vimos que el mar había traído más cuerpos".


Los tres pisos de tu culpa. Jameelah lleva más de ocho años en el campo de Kharaz y sigue tan enferma como el día en que desembarcó. Las dolencias ya no están en su cuerpo, pero las carga en el alma. Se vino dejando atrás a su madre y a sus cinco hermanos. Trajo consigo a su único hijo, que murió durante la travesía de un golpe que le asestaron en la cabeza. A partir de entonces, tan pronto logra dormirse, Jameelah cae en una pesadilla que la martiriza. Sueña que un yenil, o demonio, la arrastra hacia una construcción de tres pisos donde la somete a juicio. En el primer piso, la condena por la muerte del hijo. En el segundo piso, la condena por abandonar a la madre y los hermanos. En el último piso también la condena, pero al despertar, ella no logra recordar por qué motivo era juzgada esa tercera vez. Jorge, uno de los psicólogos de MSF, le da un cuaderno y le pide "Jameelah, escribe tu sueño". Ella lo hace. Jorge lee y le dice: "Ahora vamos a preparar tu defensa. La próxima vez vas a explicarle al yenil que viniste a Yemen para trabajar y enviarle dinero a tu madre, que no la abandonaste, ni tampoco a tus hermanos, y que a tu hijo no lo mataste tú, lo mataron los smugglers. Dile a ese yenil que no haces nada contra tu familia, al contrario, has intentado darle mejor vida, aunque la posibilidad no esté en tus manos". El sueño de Jameelah se ha seguido repitiendo, pero ahora el yenil la absuelve en el primero y el segundo piso. Sin embargo en el tercero la condena, y ella sigue sin saber de qué la acusa. "La culpabilidad de las víctimas es un pozo sin fondo", me dice Jorge, el psicólogo.

¿Salomón usaba guantes?

Está escrito que Makeda salió de Saba y cruzó el desierto en busca de Salomón, de quien le habían dicho que era un rey sabio. Las sabias están más bien aquí, pienso al visitar el consultorio médico en el campo de refugiados del ACNUR en Kharaz, en pleno desierto, a tres horas por carretera de Adén. Los médicos son dos muchachas yemeníes, la doctora Jazmin y la doctora Leila. Según la usanza en el país, ambas van tapadas con abaya y toca negras de la cabeza a los pies, salvo una mínima ranura por la cual pueden verte, y tú a ellas puedes verles los ojos. Jazmin debe de pertenecer a un clan más tradicionalista que Leila, porque lleva puesto, además, un par de guantes negros que no se quita en público. "No siempre es fácil atender a las refugiadas", me dice. "Si sólo lidiaras con enfermedades, vaya y pase, pero tienes que enfrentarte a algo casi incurable, los prejuicios atávicos".

Yo miro sus guantes, miro el denso velo que le oculta la cara, y no puedo creer lo que estoy escuchando. Afortunadamente, ella, sin darse por aludida, me sigue explicando. Me dice que en el campo hay una somalí destrozada por un dilema. Vivía en Mogadiscio cuando una tarde, al regresar a su casa, fue violada por los seis o siete integrantes de una milicia etíope. No sólo la violaron una y otra vez, sino que la hirieron con cuchillo, le rompieron un brazo de un culatazo y la abandonaron cuando la creyeron muerta. Es lo habitual allí: ultrajar a las mujeres de otro clan es una de las formas que asume la venganza. Alguien la encontró en coma, se las arregló para hacerla ver por un médico, y ella sobrevivió. Pero se convirtió en motivo de shame, vergüenza, para su familia somalí, por haber sido violada por etíopes. Luego se dio cuenta de que había quedado embarazada, y huyó de Somalia por temor a que sus propias gentes mataran a la criatura al nacer. Dejó en casa a sus cuatro hijos, logró cruzar el golfo y se presentó en el campo de Kharaz, pidiendo asilo. Allí, las doctoras Jazmin y Leila le atendieron el parto. El niño, que nació bien, tenía la piel oscura de los etíopes, así que con sólo verlo, cualquier somalí reconocería en él la sangre ajena. Desde Mogadiscio, la abuela le rogaba a la mujer que abandonara en Yemen al niño etíope y que volviera a casa a hacerse cargo de los otros cuatro, que estaban pasando hambre. Ella sabía bien que con el bebé no podría regresar. ¿Qué hacer? Estaba enferma de confusión, de angustia, de soledad. Los dos médicos tomaron el problema en sus manos. Le ayudaron a conseguir trabajo para que pudiese enviarles dinero a los hijos que dejó en Somalia, mientras permanece en Yemen con el más pequeño. Y le asignaron una madre sustituta que cuida al pequeño de tanto en tanto, mientras ella visita a los otros en Moga. Ni el propio Salomón hubiera salido con una solución tan salomónica.

La casa de las mendigas. En el calor lento de las seis de la tarde se fermenta un olor denso y ahumado a cardamomo y canela, a basura, orines e incienso. Estamos ahora en el laberinto de pasadizos de la barriada de Al Bassateen, en las goteras de Adén, donde sólo viven somalíes y half-castes, o yemeníes con sangre somalí. Desde hace un rato alguien me sigue, tirándome de la manga. Es una mujer con un recién nacido en brazos. Es una alyawm, una limosnera. "Vete a casa", le dice Habiba, "tu niño está demasiado pequeño, ¿cuánto tiene de nacido?". "Cuatro días", responde la mujer, "lo parí aquí mismo, en la calle". Nos lleva a donde vive, la casa de las mendigas. Doce o trece mujeres comparten un pequeño patio de tierra y a medio techar. Algunas se ven descarnadas y enfermas, y una de ellas no se mueve ya: espera acurrucada en un rincón, con la boca abierta y los ojos atónitos, a que le llegue la muerte. Syrad, la más enérgica y saludable, nos ofrece té. "En Al Bassateen, mendigar es el único oficio para una viuda", dice. Si le pides limosna a un hombre yemení, se siente en la obligación de dártela. Es musulmán, la religión se lo ordena. Pero si es muy negociante, te pueden decir: "Toma estas monedas, tómalas; pero si me la chupas, te doy el triple".

Le pregunto a otra de ellas qué espera de la vida, y responde que nada. "Recién llegada de Somalia tenía sueños", dice, "porque pensaba que aquí la vida podía ser mejor. Ahora sé que no es mucho mejor. Bueno, sí, tengo un sueño, uno pequeño, el sueño de cada día: que alguien me dé una limosna".

Caminamos luego hasta el famoso Bloque Tres, el sector de las dhillos, o prostitutas. Nos permiten entrar a una de las casas. En realidad es un patio casi igual al de las mendigas, pero en éste las mujeres son más jóvenes y han pegado en los muros afiches de Bollywood. Se envuelven el cuerpo en coloridas futas, llevan los brazos pintados de gena, anillos en los dedos de las manos y los pies, ajorcas en los tobillos y brazaletes en las muñecas. Nos ofrece el té un muchacho depilado y maquillado que parece ser de inferior rango porque las mujeres le dan órdenes. Colocan en torno al patio colchonetas de espuma de caucho, traen pequeños cojines para que Habiba y yo estemos más cómodas y rocían el ambiente con desodorante floral en spray. Ahora sí -escribo en mi libreta-, me encuentro entre las auténticas reinas de Saba, con todo, y almohadones, perfumes y joyas.

Al principio ni mencionan su oficio, pero poco a poco aflojan y van contando las ventajas y los sinsabores de la vida que llevan. "Por aquí es costumbre que te paguen con comida", dicen. "Te invitan a cenar y sales de ahí con el estómago lleno y las manos vacías. Otros te enciman el khat. Algunos clientes sólo piden que les dejes pasar la noche contigo. Se acuestan a tu lado y no hacen nada, salvo mascar khat. Están consumidos por el khat, que a la larga los deja impotentes. No les importa, lo siguen mascando, y nosotras también. Conseguimos suficiente khat para estar alegres, y suficiente comida para mantenernos vivas. Pero rara vez podemos juntar dinero para mandar a Somalia. Una opción mejor es trabajar en hoteles. Los taxistas te llevan hasta los hoteles a cambio de una mamada, y al regreso, igual. Como por aquí es raro ver un billete, los trabajos se pagan en especie. En el hotel limpias los cuartos, tiendes las camas, trapeas los pasillos y estás ahí para cumplir la voluntad del huésped. Cada tanto, el dueño nos lleva a un hospital a que nos revisen la sangre. Cuando caen huéspedes de Arabia Saudí, traen dinero en los bolsillos, y nosotras podemos mandar algo a casa para nuestros hijos".

De repente se enciende la algarabía en el Bloque Tres. Se ha armado la trifulca y de todas las puertas salen mujeres dando gritos. Un cliente quiso volarse sin pagar, la damnificada dio la voz de alarma y ahora corren tras él. Lo alcanzan y le propinan una paliza. Aparentemente, sólo le cae encima una lluvia de puños, pero en realidad le causan heridas con los brazaletes de metal que llevan en las muñecas.

Un televisor y una cama. Es posible que Saná sea la ciudad más bella del planeta. Como sacada de Las mil y una noches, dicen las guías de turismo, y lo compruebas tan pronto atraviesas la vieja muralla por Bab al Yemen y te cae encima todo el prodigio del medioevo oriental. Afuera de la muralla, sin embargo, es otro el cantar: una modernidad destartalada, sucia e inconexa, con Internet lento y tráfico energúmeno. El último rincón de este adefesio urbanístico es la barriada popular de Safía, donde en una habitación sin muebles me esperan 15 mujeres, largas y esbeltas, a punta de hambre. Son algunas de las somalíes que sobreviven en la capital limpiando casas durante el día, y hacinándose de noche con sus hijos en habitaciones como ésta. Van cubiertas como las yemeníes, pero a medida que conversamos, se quitan la ropa negra y debajo aparecen las coloridas telas africanas. Iprah lleva un brazo enyesado; fue atropellada por un coche en las calles de Saná y no logró que la atendieran en ningún hospital hasta una semana después, cuando encontró a familiares que aceptaron pagar su cuenta. Yurop tiene la frente y una oreja quemadas. Hace un par de años intentó quitarse la vida por el medio tradicional de suicidio femenino en su tierra, que consiste en rociarse con combustible y prender un fósforo. Se lo impidieron unas vecinas, sofocando el fuego con mantas de lana.


Está escrito que cuando la reina de Saba se iba acercando a lomo de elefante, bajo su parasol rojo con campanitas de plata y respirando por la boca porque le oprimía el pecho un corsé de pedrería, era tal el esplendor que irradiaba, que la multitud, deslumbrada, se postraba en tierra a su paso. No les pasa otro tanto a las reinas de Safía, acostumbradas a soportar un sonoro "vete al infierno" cuando preguntan si necesitan quien haga la limpieza. "Desconfían de nosotras. Nos acusan de groseras y ladronas, y abusan. El otro día me quejé ante una señora: 'Vigila a tu marido', le dije, 'quiere violarme'. Me respondió: 'Y qué problema te haces, dale lo que quiere, ¿acaso no te pagamos en esta casa?".

Las 15 mujeres están agotadas. Son ya las nueve pasadas de la noche, hace poco regresaron de sus rondas por la ciudad y acaban de alimentar a sus hijos con las sobras de comida que pudieron recoger. ¿Con qué sueñan, muchachas? Les pregunto antes de despedirme, y a coro me responden: "Con una cama y un televisor". Y cómo no, comento, después de semejante jornada cualquiera quisiera echarse en una cama y poner la mente en blanco frente a una pantalla. "No, no es eso". Yurop me explica: "La cama es para encadenar a los niños, ¿entiendes? No nos queda otro remedio. Tenemos que dejarlos solos durante todo el día, y si salen a la calle, cualquier cosa puede sucederles. La única solución es dejarlos amarrados a las patas de una cama. Cuando regresamos a la noche están hechos un desastre, lo primero que hacemos es lavarlos. Están orinados, cagados, lloran a gritos, se han peleado entre ellos, no han comido nada. El televisor es para que se entretengan mientras nos esperan".

La humanidad sólo cuenta con unas cuantas líneas escritas que dan testimonio de la existencia de la reina de Saba: alguna referencia en la Biblia, poco más en el Corán, menciones en textos apócrifos, manuscritos perdidos en alguna biblioteca, un reportaje de André Malraux. Y unas ciertas cartas. También en Safía me entregan una docena de estas cartas. Le sucede a cualquier extranjero que se asome por Kharaz, por Ahwar, por Al Bazateen: sale con los bolsillos llenos de cartas que las refugiadas escriben en inglés y llevan a todos lados en bolsitas plásticas. Están copiadas a mano y van dirigidas a todos, a ninguno, a quien quiera escuchar. Pueden ser escuetas biografías de una o dos páginas, o anuncios de se busca: un hijo perdido en medio de la guerra, un esposo que emigró y no da señales de vida. Puede ser el nombre de una medicina que no logran conseguir para un hermano que se queda ciego, o para una abuela que sufre de los nervios. Puede ser también la denuncia de una violación en tal barrio, de una matanza en tal pueblo. Las más breves son apenas un nombre y una ubicación, me llamo tal, me encuentro en tal lugar. Cada una de estas cartas es un llamado imperceptible, un improbable acto de fe, como el "aquí estuvo fulano" que un desaparecido raya con la uña en el muro de una celda.

4.8.09

Martes

Pagoda de plata, Phnom Phen

1.
Hace unos días que todo es bello, seguramente se deba a que hace días que no sé nada del mundo, hace días que no me entero que pasa en este país e incluso en mi país. Estoy seguro que el zurdaje, los fachos e incluso las corporaciones siguen conspirando. Se siguen todos apuñalando por la espalda y se sigue traicionando y humillando como siempre porque eso es lo que mejor hacemos.
2.
Este fin de semana no postee nada. Pienso que escribir es un estado de animo. Un hombre feliz no necesita hacerlo ni tiene tiempo para hacerlo. Es algo raro o casi se podría decir una aberración, un hombre feliz escribiendo. Lo digo por experiencia propia, cuando uno esta bien es difícil sentarse a escribir algo, todo por experiencia propia.
3.
Trato de pensar en buenos libros que tengan pasajes alegres, no recuerdo ninguno.

29.7.09

De vuelta

1.
Estoy de vuelta, así es.
Ni de vacaciones, ni enfermo con la gripe del chancho que ya llego a Camboya ni muerto a manos de la tuberculosis multiresistente con la que batallamos cada día. Solamente estuve con mucho trabajo la semana pasada visitando el Hospital de Kampong Cham y una de las prisiones en la frontera con Vietnam en las cual estamos llevando a cabo un programa nutricional.

2.
La prisión en cuestión nos queda a casi 3 horas de viaje en las que solo se ven campos de arroz, familias enteras trabajando en los arrozales con sus búfalos de agua, gente trabajando en las plantaciones de coco hasta que se llega a la frontera con Vietnam. Allí el panorama cambia bastante por que si bien no hay un pueblo limitrofe lo que si hay es muchos casinos y prostitutas ya que en Vietnam es ilegal el juego. Detrás de las luces de los casinos se encuentra la prisión, un edificio triste y gris de la época comunista. Definitivamente si hay algo que predomina en los edificios de los países comunistas es el mal gusto arquitectónico.

3.
Las consultas de rutina, algunos casos complicados y la decision de referir un caso de paraplejía al hospital para realizar las curaciones en la ulcera por decúbito y tratar de indagar un poco mas en la causa de esta parálisis a pesar de la muy alta sospecha de que sea tuberculosis infectando la medula espinal. Negociar con el director, arreglar los guardias y el traslado al hospital.

4.
Los dias siguientes fueron bastante complicados y desagradables ya que solo teniamos acceso al preso/paciente una vez por dia cuando el carcelero se disponia a abrir el candado del cuarto dispuesto en el hospital, despues tratar de hacerle entender al carcelero que las cadenas con candado dispuestas entre el elastico de la cama y las piernas del paciente no tenian ninguna razon de ser ya que el y yo estabamos frente a un paraplejico que no podia ni controlar esfinteres. (En el hospital no hay colchones por lo que los pacientes descansan sobre los elasticos de la cama). Despues de mi esfuerzo frente al testarudo carcelero con el resto del equipo aseamos el paciente y realizamos las curaciones. Entre el paciente, mierda acumulada y el pus de la escara encontramos una colonia de hormigas. Pocas palabras puden describir nuestras caras frente a semejante situacion.

5.
Con el carcelero apurandonos confirmamos una masa en la columna vertebral que seguramente sera compatible con tuberculosis. Decidimos empezar el tratamiento antituberculostatico, le pusimos un panal al paciente y dispusimos de cuatro pequenos recipientes con agua en los que colocamos las patas de la cama con la esperanza de que al dia siguiente, al momento que el carcelero nos abra la puerta, encontranos una escara llena de mierda y pus pero no hormigas.

6.
El resto del dia o mejor de la semana me la pase pensando que tiene que haber algo mas que esta vida. Esto solamente no puede ser la verdad, tiene que haber al menos otras mentiras. Tiene que haber una mentira en la que exista la esperanza de entender, en la que aliente un simulacro de la verdad. Una verdad sin hormigas.

13.3.09

Debate

1.
Hace unas semanas que estoy en la Argentina y debido a los trágicos sucesos ocurridos en las últimas semanas quedo de manifiesto que un amplio sector de la sociedad argentina esta a favor de la pena de muerte. Muchos son los que se sienten representados por los dichos la intelligentzia argentina representada por (Susana Gimenez, Marcelo Tinelli, Facha Martel, 
Moria y otros) quien si bien, luego de aclaraciones varias, no se manifiestan por la pena de muerte pero si porque el que mate tienen que morir (sic). Leyendo, escuchando y conversando con gente uno puede darse cuenta que este tipo de debate conduce a ideas muy peligrosas tales como "todo es culpa del  paco" o mejor aún "a todos y a cada de nosotros nos puede pasar" ( lo cual es una frase bastante simplista ya cualquier cosa nos puede pasar todo el tiempo tales como un cancer, un accidente o el amor mismo) o "bajar la inmputabilidad de los menores" o como que "el gobierno no quiere resolver el tema" (como si fueran los únicos que tiene que repensar las cosas). 

2.
Alguna vez alguien abrirá el debate diciendo o explicando los años de problemas socioeconomicos que atravesamos, el clientelismo de los planes dados por los punteros políticos, la falta de acceso a un trabajo digno, a servicios de salud o educación o solo seguirán abriendo el aclarando que pagan sus impuestos y refiriéndose al hecho de que "inseguridad" es el hecho de ser asaltado por un pendejo que toma paco.

3.
Al mismo momento que los medios instalan en la sociedad el debate de la pena de muerte el Congreso Nacional promulgo una ley que refuerza los derechos de la mujer un grupo de legisladores y editorialistas de algunos medios denuncian que esa ley abriría una puerta a la discusión acerca del aborto. ¿Defendemos la vida por un lado y promovemos la muerte por el otro?. Evidentemente estamos en un país de idiotas y reaccionarios.


"En mi país los caníbales se comieron a los caníbales" (Jorge Luis Borges).

29.1.09

Algunas notas finales

Hace unos cuantos días que estamos sin Internet y también hace unos cuantos días que no escribo en el blog, fueron días de intenso trabajo y de un ritmo vertiginoso ya que la semana que viene termino mi trabajo en Kapiri Mposhi y no quería dejar nada pendiente para el próximo equipo. Los últimos días son siempre días difíciles, llenos de imprevistos, de confusiones, la incertidumbre de las noches y la asimetría de todo el recorrido de los últimos meses en África. Partida y retorno, le voyage pour connaitre ma greographie, como lei alguna vez.

Que representa o que representara Kapiri todavía no lo se, tal vez una búsqueda, siempre abierta, y a veces esa búsqueda para saber quien soy o encaminarse a alguna verdad incluye algo de desarraigo, irse lejos de casa y de cualquier vinculo. Otras veces creo que es un deseo de sentir en carne propia lo que es la existencia de seres en el fango y la mierda, de vivir o al menos tratar de compartir esa angustia, es "hilo de historia que te traspasa de parte a parte, de arriba abajo, de las nubes de la cabeza al agujero del culo" como escribía Celine. Tal vez represente el intento de tener un momento o un minuto de verdad y vivir días y experiencias rodeado de personas marcadas por el sufrimiento, la miseria, miles de personas que languidecen sin trabajo, sin futuro, sin comida pero sobretodo sin impulso vital o fuego sagrado que solo esperan la muerte porque es lo único que hay, es lo único real o tangible que pondrá fin a una existencia por demás miserable. Verlo con los propios ojos y sentir asco, rebeldía, compasión y a veces no sentir nada también. A veces cuando la realidad esta tan cascoteada y tan humillada por el desinterés, la violencia, las bombas o los cohetes artesanales uno se pregunta como se sale de semejante mierda. La verdad es que no lo se, ni la mas remota idea pero no quiero dejar ninguna frase celebre, hablar para la tribuna o tener una postura cínica, como se habrán dado cuenta todo esto no es mas un gran lamento, un dolor que se transforma en incertidumbre.
Tal vez lo único que nos quede es tratar de pensar o vivir la realidad de otro modo y quizás esto se puede llegar a convertir en un acto de fe, y esa fe darnos tranquilidad y permitirnos caminar serenos.

10.1.09

Viernes

11.000 historias
Viernes por la tarde.


Un cielo gris plomizo y una lluvia incesante confirmaron que serian muy pocos los pacientes esa tarde.
A ultima hora de la tarde, Venny, la persona encargada del archivo me alcanzo el cuaderno del ultimo paciente del día, G.B. , quien había decidido realizarse el test esa misma tarde y luego de confirmar su status seropositivo decidió enrolarse en el programa de HIV del hospital de Kapiri Mposhi. Hablamos un rato, comentamos formas de transmisión de la enfermedad, el tratar de encarar la vida de forma positiva, hicimos el examen físico y planeamos una nueva visita para ver los resultados del laboratorio. Al final del día empecé a ordenar los cuadernos de los pacientes y me di cuenta que el numero del archivo de G.B. era el 11.000. Mas de 11.000 pacientes enrolados y en tratamiento en el Hospital de Kapiri. Mas de 11.000 historias con un montón de cosas que contar.


Camino a casa pensé cuantas de esas 11.000 historias habrán encontrado sentido en el dolor, en el sufrimiento o en la enfermedad misma. Puede ser que una enfermedad sumado a unas condiciones de vida miserables den sentido a una vida? Definitivamente el sufrimiento tiene que tener un papel en la existencia del hombre pero como dignificar ese sufrimiento cuando no hay que comer, tus hijos se mueren de malaria y todo a tu alrededor es una mierda.


A veces pienso que en este tipo de contexto la profesión medica esta lejos de ser un paradigma de éxito.

25.10.07

Miradas

¿ A quienes miramos? ¿En que tiempo y a quién miramos? ¿A la camara? ¿Al fotógrafo? ¿A los que votan el domingo? ¿Al mundo? ¿ A Dios? ¿A ustedes? Su mirada (aunque creo que la mía también) pregunta. A quien sea y en donde sea. ¿Por qué?
Hoy no se puede cerrar los ojos ni para dormir.
En encontrar una respuesta se nos va a ir la vida, tal vez a ellos más que a mí o a mí más que a ellos, la verdad no me importa mucho, creo que todos , en mayor o menor medida buscamos, algunos con menos suerte buscan que comer, donde dormir. Evitar morir de hambre o de malaria puede ser una dura búsqueda que es casi una costumbre cotidiana por este lugar del mundo.
Tal vez se buscamos una respuesta ¿Por qué?
Esta fantasía es la que parece llevan grabada invisible en los ojos y preguntarse en silencio ¿por qué?. ¿Por qué en algunos lugares la vida digna se reduce a seguir vivo?
La vida del mundo suele presentarnos novedades así. Existen millones de seres hundidos en calvarios que duran una vida. Muy lejos nuestro o muy cerca

18.10.07

Respuesta (II) Final de juego

UNO. Como ya todos se habrán dado cuenta las reglas del juego cambiaron, fueron tres semanas divertidas pero la verdad que me cansaron un poco tantos comentarios tontos. Para ser sincero durante meses escribí en este blog y fueron muy poquitos los comentarios que recibí, alguna de mi madre, hermanos o algún amigo pero de pronto en las ultimas semanas un aluvión de opinologos se volcaron a comentar post, agredir a otros comentaristas, agredirme a mí, otros salieron a defenderme, a hacer nacionalismos baratos, a preguntarse los objetivos del blog, en fin, muchísimas cosas pasaron en esta bitácora durante las ultimas semanas, reconozco que a veces que no entendía donde estaba parado, si en la ficción o en la realidad, es como cuando en Macondo lo extraordinario era ir en busca del hielo y lo natural era volar, lo extraordinario se convierte en natural y lo natural en extraordinario en la Argentina de hoy, gente que no tolera diferencias, Distintas opiniones, gente a la que le sobran prejuicios y que caen tan bajo como el baile del caño, la silicona , el plástico y toda esa estupidez que nos rodea (chicos están viendo mucha tele). Concuerdo con el opinologo que dijo que no es más que una simple pagina que a veces no pasa de simples convencionalismos, es cierto, pero lo que intento ser un lugar para la reflexión, para escapar de la mediocridad, un lugar para tratar de entender (aunque sea un poquito) la condición humana termina siendo un fiel reflejo de la sociedad en que vivimos, una sociedad en la que no nos respetamos, que no nos importa un carajo el otro ni tratar de entender al que piensa diferente.

DOS. Hubo varios sagaces opinologos que se dieron cuenta que soy soberbio, lo que ustedes algunos de ustedes llaman soberbia a mí me parece que es producto de una gran confianza en mi mismo, mucha seguridad en mis opiniones y el plus que me da ser medico y argentino (que quieren que haga, es más fuerte que yo). Si picarones, ustedes que me escribieron mandándome a la mierda, diciéndome que daba asco y que no me iban a leer, pero sin embargo estoy seguro que chequean esta pagina todos los días o hasta me atrevo a más, seguro tienen agendado el blog en los favoritos de su barra de Google, a todos ustedes les digo que los comentarios de algunos no están a la altura de las circunstancias por lo que he decidido, dado que soy soberbio (además yo le agrego que también soy caprichoso y generalmente hago siempre lo que quiero) y sumado al hecho que no sabemos desenvolvernos en un marco libertad y de respeto al prójimo, transformarme en el editor de este blog, es decir la persona que quiera hacer comentarios deberá identificarse, dejar el comentario, yo lo leeré, sacare mis propias conclusiones y lo publicaré o no, eso si, cualquier comentario no relacionado con el post, insulto para otros comentaristas o para el que escribe será directamente eliminado.

Si usted es de las personas que ahora esta puteando, no pierda más tiempo, escriba ya a lucasmolfino@yahoo.com.ar, mándeme al carajo y si siga su rumbo, es más probable que usted este para ver Showmacht más que para leer este blog!!!!

¡¡Cuidado!! Los comentarios estúpidos se autodestruirán ahora mismo.

"La Ilustración demostró que un relámpago no es arma de Zeus sino descarga eléctrica. Pero no fue capaz de crear un tipo de persona que renuncie a humillar, violar y degradar al prójimo" (Hans Peter Duerr).

16.10.07

Respuestas (I)

UNO. Hoy la verdad es que no fue un buen día, mucho trabajo, reuniones, tuve algunas diferencias con Eugenia; en fin, uno de esos días para el olvido y encima prendo la computadora y en uno de los post hay más de 50 comentarios, un huracán de puteadas, preguntas, elogios y yo no sé que hacer; ¿respondo alguno?, ¿Contesto las preguntas?, ¿Subo una foto? ¿Hablo de mí mismo? ¿Les cuento a todos que hago?.
A esta altura todos ya saben que soy médico, tengo 30 años y que estoy desde hace un tiempo viviendo en África trabajando para una ONG. ¿Pero quieren que vayamos más atrás? Me fui de Rafaela a los 18 años, estudie en la UBA, me recibí y a la hora de elegir una especialidad me decidí por una residencia en Clínica Médica, la cual realice en un hospital de la Capital que se caracteriza por una disciplina casi, diríamos, castrense, porque consideraba que era la única especialidad en la que podía tener un enfoque o una perspectiva más holistica del paciente, creo que fue una decisión acertada pero no inteligente en el aspecto lucrativo ya que los médicos clínicos debemos estudiar mucho y no tenemos beneficios como pueden llegar a tener algunas especialidades que realizan procedimientos o intervenciones. ¿Si tengo dudas con respecto a mi profesión? No tantas, el tiempo las fue disipando y lo que en un momento considere cierto error (no haber estudiado alguna carrera de la rama de las ciencias sociales) hoy lo considero un acierto ya que través de la medicina puedo ser una persona de acción y no un charlatán. A medida que transcurrió mi residencia fui haciendo el camino que hace cualquier médico, en el tercer y cuarto año empecé con mis guardias en distintos lugares de capital y lo que cierta lectora califica de vacaciones constantes no fueron mas que años de trabajo y mucho ahorro para después comprarme muchos libros y realizar algún que otro viaje y de esta forma recorrí gran parte de América Latina, Europa y el sudeste de Asia. Disfruto viajar, es casi una especie de droga, yo Lucas, no tengo auto, casa o bienes, solo tengo mi profesión, un montón de libros (que me protegen contra la chaturra, las infecciones y la mediocridad), una valija llena de anécdotas y muchos amigos alrededor del mundo. Hace un año y medio terminaba mi residencia, tenía muchas guardias y consultorios en distintos lugares y era el momento de insertarme en un sistema del que no estaba seguro si quería ser parte...

DOS. Como se habrán dado cuenta mis ideas políticas son erráticas, considero que el acceso a la salud es un derecho universal y no un privilegio y tenía ganas de hacer algo más que simples guardias en sanatorios caros de Palermo a los que no les importa un comino el beneficiario, de esa manera las opciones no eran muchas, una era trabajar en el sistema publico, que como sabrán perfectamente los simpáticos colegas médicos que leen detenidamente el blog en sus noches de guardia es prácticamente imposible entrar ya que no hay nuevos cargos, no hay concursos y si hay acomodos y otras yerbas. La segunda opción era tratar de hacer algo con alguna ONG, pero yo estaba seguro que no quería nada relacionado con intereses políticos, religiosos o de cualquier otro tipo, encontré a MSF, que es una organización totalmente independiente, con mucha experiencia que ofrecía la posibilidad de hacer la medicina que yo quería, es decir de manera profesional con logística, equipamientos, criterios y fundamentos y no atender casos de malaria debajo de una palmera hasta que se te acaben los medicamentos y después vemos, suena romántico pero yo quería algo mas profesional, invertí 10 años de mi vida estudiando y no los iba a desperdiciar, además estaba la posibilidad de trabajar en un ambiente multicultural, conocer distintas formas de pensamientos, distintas formas de trabajo, de vida y la enorme posibilidad de viajar, de conocer el mundo, de vivir en África, de ser parte de una novela de Conrad, de una crónica de Kapuscinski ¿ quién iba a decir que no ?

TRES. Preguntas a la hora de decidir, muchísimas, cuestionamientos miles, ¿los afectos? ¿Mi país? ¿Mi gente? Los afectos entendieron, me alentaron, me estimularon y me hicieron saber que era una oportunidad única que no debía desaprovechar, mi país, bueno que decir no?;¿Que extraña relación que tenemos los argentinos con nuestro país no? ¿Existe el ser nacional? Si en nuestro país hay necesidades? Por supuesto, hay hambre (la mejor definición fueron las palabras de Giardinelli “lo que veo en el Hospital de Castelli me golpea el pecho, las sienes, los huevos: por lo menos dos docenas de personas en condiciones infrahumanas. Parecen expersonas, apenas piel sobre los huesos”) hay malaria, tuberculosis, hay 23% de la población que vive bajo la línea de la pobreza, hay violencia, hay chicos violados pero también hay hace años superávit fiscal, un tesoro nacional que crece constantemente, unos números macroeconómicos fabulosos que nunca se traducen en beneficios en la microeconomía, hay democracia y un sistema de leyes, hay Ministerios de Salud, de Trabajo y Acción Social que son totalmente operativos, es decir que tienen los medios para mejorar la situación pero lo que sobra es negligencia, hipocresía, corrupción (100 funcionarios procesados ninguno en cafúa). Entonces pienso en mi país y estoy convencido que hay muchísimo problemas pero también muchísimos recursos, el problema es la negligencia y la corrupción y lo que parece de otro país son las encuesta para el domingo de las elecciones, yo leo bien los diarios o nos van seguir cagando de parados por 4 años más?En el blog hay comentarios del tipo “mujeres argentinas violadas atendidas por médicos argentinos que eligieron vivir en el país”, este tipo de comentario me parecen reaccionarios, retrógrados, de un nacionalismo barato y mal entendido, pero sobretodo peligrosos, el próximo comentario será a las mujeres bolivianas violadas que las atiendan los médicos bolivianos, ¿importa la nacionalidad de la víctima y el médico o nos interesa la condición de la mujer? No entiendo de que se me acusa, ¿de traidor a la Patria?, ¿Si fuera administrador de empresas también me putearían igual y me dirían vení a administrar empresas a la Argentina? ¡¡ traidor!! A quien se le ocurre que me olvide de mi país porque ejerzo mi profesión en el extranjero; ¿ Alguno de todos ustedes piensan que alguno de los Pumas o los jugadores de la selección rechaza su país? ¿ No juegan todos en el extranjero? Traten de recordar la última vez que observaron en la tele algún informe sobrecogedor sobre alguna catástrofe humanitaria, entiéndase los desplazados del sur de Sudán, Ruanda, o el mismo Tsunami o las inundaciones en Santa Fe.

¿ Seguramente usted es de las personas que sintió que había que hacer algo no?
¿ Al momento de pensar en que había que hacer algo, pensó por un momento en la nacionalidad de las víctimas?.


"En mi país los caníbales se comieron a los caníbales" (Jorge Luis Borges).

28.9.07

La era de la Blogludez

UNO. Como se habrán dado cuenta desde hace un tiempo que puse, ahí, al fondo a la derecha de la pantalla, un pequeño mapa que muestra los distintos lugares del mundo desde donde la gente lee el blog, además la misma página provee la información de cuantas visitas diarias tiene el blog (increíblemente hubo días en que se sobrepasaron las 150 visitas). Además aprendí, lo cual considero un triunfo personal ya que fue sin recibir ningún tipo de ayuda de Tucán, a poner links y hiperlinks en la web, cosa que estoy preparando para los próximos días. El elevado numero de visitas trajo aparejado numerosos comentarios, después de más de un año de tener este diario personal por primera vez aparecen los comentarios en forma masiva, si bien siempre es “anonymus” (con sus múltiples facetas, sexos o creencias religiosas), Viajando o OC los que comentan cada entrada debo decirles que disfruto mucho con cada intervención, me parece que si hay algo que busco es el debate, el intercambio de ideas y experiencias, conocer otros sistema de pensamiento ya que creo que en eso radica fundamentalmente la condición humana, en la diversidad de opiniones y caracteres, es decir, todos somos distintos, pensamos distintos y si escucho o leo distintas cosas y puntos de vista puede llegar a salir algo bueno y productivo. Por lo tanto después de fundamentar mi opinión queda claro que jamás borré o borraré un comentario, más aún aquellos que vierten una opinión distinta a la mía o tienen un punto de vista diferente al expuesto en la bitácora.(Puajjj!! Tan políticamente correcto que apesta!!)
DOS. Me acusaron de sectario, soberbio y fachista. ¡Auch! ¡Me duele! Anonymus me puso en una situación en la no quiero estar, no quiero hablar de mi mismo, me cuesta horrores, siempre es más fácil hablar de los demás que hacer turismo interior. El problema de escribir sobre uno mismo es que empiezas a verte como si fueras otro, te tratas como si fueras otro: “ Te alejas de ti mismo conforme te acercas a ti mismo” dice Vila Matas en “El mal de Montano”. Acabo de cumplir 30 años, paso mucho tiempo pensando que desperdicié gran parte de mi vida en proyectos de dudosa naturaleza. Confieso que perdí tiempo en empresas condenados de antemano al fracaso tales como tratar de entender la historia del cine, ejemplo vi varias veces “Acorazado Potemkin”, “La Huelga” y hasta me clavé una tarde“El nacimiento de una nación”, también pensé en fundar bibliotecas o pegué poemas (de otros) en la pared de mi cuarto, también traté de leer el “Quijote” y “ En busca del tiempo perdido” y la peor de todas las empresas fue decidirme a estudiar medicina, darme una vueltita por el África subsahariana para entender patologías tales como la malaria, la tuberculosis o el HIV y templar mi personalidad probándome o tratándome de conocer a mi mismo en situaciones extremas (¿Digo, no habría sido mejor dedicarme a las drogas duras para probarme en situaciones extremas?). Me dije basta: “Todo es inútil en este mundo, salvo lo que uno tiene por sí mismo, lo que te acompaña en la soledad sin que nadie te lo pueda dar o quitar, esto es más importante que todos los bienes materiales o lo que se es a los ojos de los demás”, comprendí en ese momento que lo único a lo que puede aspirar un hombre es al pensamiento abstracto. También entendí que yo jamás podré elaborar semejante conclusión sino que estaba repitiendo lo que leí en la solapa de un libro llamado “El mundo como voluntad y representación” de Schopenhauer. La picadura de un mosquito me devolvió a la realidad y me hizo pensar en el tamaño de mi ignorancia, en mis caprichos, mi soberbia, mis enojos, mi mediocridad mental, mis limites, o mejor decir mi incapacidad de ir más allá de ciertos convencionalismos y porque pasó tanto tiempo buscando respuestas, buscando “eso”, que no se que es, cuando ya se de antemano que voy a fracasar en esa aventura en vez de dedicarme a una vida algo mas burguesa ya que con el paso del tiempo me dí cuenta que disfruto de sobremanera placeres mundanos tales como observar las burbujas en una copa de champagne, un buen vaso de vino tinto o la buena comida.
TRES. Desconozco si la solidaridad es inherente a alguna profesión, tengo la certeza de que la solidaridad es una conquista del espíritu, puede ser un medico, un abogado o un barrendero aunque es cierto que hay veces que siento cierta desconfianza de ese estado, ayudo porque lo siento, porque es algo natural o porque quiero sentirme bien yo, ayudando a otro me siento bien, es decir, existe la solidaridad en estado puro del espíritu o es todo más de lo mismo y detrás de todo eso solo esta el beneficio propio, el bienestar personal, creo que esto situación fue un tema que me planteé seriamente en algún post anterior cuando estaba en el campo de refugiados de Uganda.
CUATRO. Creo concepto de la muerte varía en cada persona de acuerdo a su historia personal, experiencias de vida, creencia religiosa y soy respetuoso de eso, creo que la intención nunca fue decir que hay muertes más importantes que otras sino que los lectores tengan una clara idea de las situaciones con las que convivo cotidianamente. Mi relación con la muerte es contradictoria y depende mucho de mi estado de animo, cuando estoy sereno entiendo que la muerte es un proceso natural, evolutivo tanto para la persona, para los seres queridos que la rodean y hasta a veces lo puedo entender como un proceso crecimiento de un grupo de personas o un pueblo pero hay momentos que no controlo mi rebeldía contra la desidia, la estupidez o hasta con el mismísimo dios (lo pongo en minúscula para que enoje y cambie un poquito, solo un poquito, las cosas.)

Yo quiero el kibbutz del deseo, el hombre verdadero.
De la plenitud nunca nacerá ninguna búsqueda, sino de sentir la carencia y la mutilación.


Tu siempre fiel blogero, Lucas

23.9.07

La kermés del domingo.

UNO. Hoy por quinto día consecutivo marcharon por las calles de Rangún los monjes budistas, creo que unos doscientos, custodiados por casi unos 10.000 manifestantes caminaron hasta la casa de la activista política premio Nobel de la Paz, Su Yuin, quien se encuentra bajo arresto domiciliario desde hace más de 4 años, por primera vez ella salió a la calle y rezó con los monjes en reclamo de una apertura democrática en el país asiático. Vientos de cambios en Birmania, Burma o Myarmar.
DOS. Ayer pase todo el sábado viendo películas piratas de James Bond, conseguí un fabuloso DVD, por supuesto chino, increíblemente en un solo disco grabaron 16 películas del agente, desde las clásicas hasta las últimas, lo que me motivo una vez más a pensar que el futuro estará escrito en mandarín. Tomemos el ejemplo de África, más de cincuenta países, 1000 millones de personas, miles de idiomas y pautas culturales y un potencial increíble, pero los únicos que lo entendieron a la perfección son los chinos, los chinos inundaron los mercados africanos con miles de baratijas, camisas, sandalias de plástico, bolígrafos, lamparitas a pilas que cuestan centavos de dolar, en África no hay lugar para los productos occidentales, caros e inaccesibles para el africano medio que sobrevive con un dolar diario (79% de la población de Liberia), es decir tiene un pedacito de tierra donde vive, cultiva mandioca, la vende en el mercado por cincuenta centavos y eso lo invierte en el mismo mercado en productos, por supuesto chinos. El futuro llegó hace rato, pero esta escrito en chino.
TRES. El senador de Nebraska Ernie Chambers presentó una demanda judicial contra Dios, al que acusa de haber causado nefastas catástrofes en el mundo. Mi primera reacción fue,".. Ernie, lee la letra chica del contrato, si pensas que podes demandar a Dios, te falto leer la clausula que habla de Razones de Fuerza Mayor, divina o no, que deben pasar los pueblos para evolucionar.."; Después también pensé que es un planteo que no tiene coherencia interna, o crees en Dios con todo lo que eso implica o no crees, pero si no es creyente, entonces no tiene sentido que los cuestione porque estaría reconociendo la existencia de una entelequia en la que no cree. Pero bueno, Chambers no es el primero, se acuerdan de la novela de Saramago " El Evangelio según Jesucristo" el dialogo entre el diablo, Dios y Jesus en el bote, exquisito. O mejor aún Ivan Karamazov cuando proclamaba que rechazaba el mundo que Dios creó debido a que está construido sobre las bases del sufrimiento de niños inocentes. Chambers, como Iván Karamasov, tiene un punto: puede que, al final de todo, el drama de la existencia tenga una explicación, pero, ¿es esa explicación suficiente como para justificar, por ejemplo, el sufrimiento inocente? "Cuando aparezca la armonía eterna, se producirá una revelación tan hermosa que conmoverá a todos los corazones. Se podrá no sólo perdonar, sino justificar todo lo que ha ocurrido en la tierra. Todo esto podrá suceder, pero yo no quiero admitirlo", decía Iván. O tal vez Chambers es más inteligente y lo único que quiere es publicidad para su estudio y poner en evidencia la estupidez de un sistema judicial que permite iniciar una demanda a "Dios"

21.9.07

Yom Kipur

¡

Las autoridades israelíes han declarado hoy el estado de máxima alerta en el país y miles de fuerzas policiales han sido desplegados en la ciudad de Jerusalén, con motivo de la celebración de la jornada del "Yom Kipur" o "Día del perdón". Para los palestinos de Cisjordania y Gaza estas medidas especiales de seguridad no suponen ningún cambio en su grave situación diaria, ya que desde 2000 tienen prohibido el acceso a Israel. Hace un tiempo puse otra convergencia relacionada con el Medio Oeste, en aquel momento, creo que por marzo era la foto de un rescatista y su correlación con una pintura del Grecco en esta hay una desconcertante yustapoxión entre una portada de la revista Time mostrando la agonía de Beirut después del bombardeo israelí y el afiche de promoción de la película de Polanski acerca del sufrimiento del pianista judío a manos de los nazis. ¿Comments?

16.9.07

Justificación


Uno vuela hacia tierras lejanas, indaga la naturaleza de los hombres y de las cosas, ansía el conocimiento, inventa seres de ficción, busca a Dios. Pero mientras todo eso ocurre se comprende que el fantasma que se perseguía era Uno mismo. Escribí y reescribí mucho el texto anterior, me plantee la presencia o no de la fotografía y la calificación que deberían llevar estas páginas. Usted lector lo puede catalogar como autobiografía espiritual, como diario de una crisis, a la vez personal y universal, como un simple reflejo del derrumbe de la civilización en un hombre de nuestro tiempo. El debate de la presencia de la foto o no, de mi reflexión acerca de la muerte podría continuar eternamente pero adelanto mi conclusión; para media humanidad lo global es alcanzar la choza, dormir debajo de un pedazo de plástico, tener una cabra, un pedazo de pan. Para la otra mitad (quizás, diría Peicovich) ser persona. Por eso peticionar sin parar. Manifestar a fondo. Exigir que los poderes de turno se ocupen de las prioridades humanas que con tanta hipocresía, ningunean y echan al olvido total. Y el que no quiera ver, que no vea.

13.9.07

¿Por quién doblan las campanas?

Hoy pude leer en todos lados que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) reportó que el número de niños que mueren antes de los cinco años de edad cayó por debajo de los 10 millones al año por primera vez en la historia moderna. Cifras resultantes del análisis de datos nacionales por parte de UNICEF y agencias auxiliares indican que la mortalidad infantil mundial en la categoría de edad señalada descendió a 9.7 millones al año, frente a los casi 13 millones en 1990, en lo que el organismo calificó de “un importante hito” (sic).El análisis revela que todas las regiones hicieron progresos. Las reducciones más notorias entre 1990 y 2006 se dieron en Latinoamérica y el Caribe, Europa central y oriental y los países de la Comunidad de Estados Independientes, así como Asia oriental y el Pacífico. En el pasado, la mayoría de las muertes infantiles ocurría en Asia. En la actualidad, alrededor de 50 por ciento ocurre en el Africa subsahariana. Si la tendencia actual continúa, en 2015 el Africa subsahariana representará casi 60 por ciento de las muertes por debajo de cinco años de edad, indicó el reporte. Las tasas más elevadas de mortalidad infantil se encuentran en países del África occidental y central (Liberia 157 muertos por cada mil nacidos vivos), y en el sur del continente, donde los progresos duramente logrados en sobrevivencia infantil se han visto socavados por la diseminación del HIV-SIDA. UNICEF indicó que la disminución de la tasa global dará ímpetu al objetivo de lograr una reducción de dos tercios en las muertes por debajo de cinco años de edad para 2015, fijado por líderes mundiales en 2000 como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Ese logro evitaría 5.4 millones de muertes infantiles adicionales al año, puntualiza el informe.
La directora ejecutiva de UNICEF, Ann Veneman, calificó de “históricas” ¿históricas?, las nuevas cifras, pero también enfatizó que aún hay mucho trabajo por hacer.
“La pérdida de 9.7 millones de vidas jóvenes cada año es inaceptable. La mayoría de estas muertes son evitables y, como demuestra el reciente progreso, las soluciones se conocen y están demostradas”, señaló la directora.
Gran parte del progreso, señala UNICEF, es resultado de la adopción generalizada de acciones en salud básica como amamantamiento temprano, vacunación contra el sarampión, suplementos con vitamina A para reforzar el sistema inmune de los niños y el uso de mosquiteros con insecticida para evitar la malaria. El tratamiento apropiado de la neumonía, las enfermedades diarreicas y la malnutrición grave, la atención al VIH-SIDA pediátrico, la promoción de la higiene y el acceso a agua potable segura y servicios sanitarios son también importantes para la sobrevivencia infantil.
Seguro: esta foto llevando un cuerpito a la morgue del hospital no puede resultarle cómoda a nadie. En nuestro hospital se mueren, ¿quieren saberlo? Un promedio de sesenta chicos por mes, eso sí, ninguno se mueren de tumores cerebrales complejos, enfermedades metabólicas congénitas o malformaciones cardiacas, se mueren por malarias, diarreas y neumonías. La actitud ante la foto es optativa. Y también opinable el enfoque ante ese cuerpito que recién se asoma(ba) a la vida. Está en cada lector pensar en ellos o seguir camino hacia las historietas del costado de esta página. La vida del mundo (o del propio país) suele presentarnos novedades así. Existen millones de seres hundidos en calvarios que duran una vida (muy cortita, menos de cinco años). Muy lejos nuestro. Y también muy cerca. Estos muertos pertenecen primero a la especie, luego al continente y después a la etnia o país que sea. Su historia personal y mínima es a la vez colectiva y máxima. No de fácil resolución a pesar de toda la buena onda que como individuos les pongamos. Pero sí de ayuda concreta (y factible) si se la encara desde grupos de ciudadanos unidos para este preciso fin.
¿Somos responsables de la biografía y peripecia que se esconden detrás de esta foto? Esta respuesta es de índole estrictamente privada. Que cada cual se la ponga o se la saque. John Donne decía que no había que preguntar por qué doblan las campanas cuando lo hacen con la pausa del duelo. “La muerte de cada ser te pertenece. Están doblando por ti” aclaraba en su glorioso verso final.