Escribe Herzog: "Un sector de la asamblea se levantó con una hostilidad que yo sólo conocía por los relatos de antiguos navegantes, con la diferencia de que los nativos llevaban remeras con ‘John Travolta Fever’ y ‘Disneylandia’".
19.12.12
El peso de una idea
Escribe Herzog: "Un sector de la asamblea se levantó con una hostilidad que yo sólo conocía por los relatos de antiguos navegantes, con la diferencia de que los nativos llevaban remeras con ‘John Travolta Fever’ y ‘Disneylandia’".
8.12.12
Hacerse los boludos
4.3.10
The road
Hoy recibí un par de emails interesantes, uno era de amigo que en estos momentos se encuentra trabajando en Haití y el otro era una cadena de emails en la que se destacaba una presentación en power point hecha por no se quien referida a los terremotos con algunas recomendaciones que deberíamos seguir en caso de presentarse este fenómeno.
Nunca estuve en un terremoto y mi relación con ellos fue siempre a la distancia, comodamente desde el televisor de mi casa en plena pampa húmeda, pero los sucesos ocurridos en Chile y Haiti y la presencia de numerosos colegas trabajando en esos lugares me llevo a pensar como debe ser trabajar en lugares donde la naturaleza arrasa pueblos enteros, llevandose miles de vidas inocentes tragadas por la tierra o los escombros o simplemente arrastrados mar adentro por un tsunami, como hacer para acompanar a personas y escuchar de sus bocas el sufrimiento y el terror. A pesar de que me resulta bastante obsceno comparar este tipo de hechos a traves de la escala de Ritcher o a traves del numero de muertos como si fuera un concurso del horror es posible ver como un pais medianamente ordenado puede responder en mayor o menor media ante una catástrofe de semejantes características mientras que en Haití todo es desolación, muerte y miseria. Ante semejantes infortunios nos podemos preguntar facilmente quienes somos, como respondemos ante las desgracias de nuestros semejantes, que nos importa verdaderamente y especialmente cuales van a ser la prioridades a la hora de hacer la reconstruccion de un pais.
Si bien un pais esta mas preparado que el otro para responder a este tipo de catastrofes en ambos paises hubo saqueos y los muertos en disputas callejeras en Haití se cuentan por decenas, la lucha por sobrevivir a cualquier precio hicieron que mi mente recordaras distintas imágenes de la excelente pelicula "The road" basada en el mejor aun libro homónimo de Cormac McCarthy. La novela y la película nos cuenta como es la vida en un mundo apocalíptico producto de un cataclismo desconocido. No hay autoridad, ni alimentos, ni energía, sólo unos pocos supervivientes que no dudan en practicar la violencia y el canibalismo. En este paisaje apocalíptico, un padre y su hijo caminan por lo que antes eran autopistas, intentando subsistir con lo que encuentran. Si quieren mantenerse en pie, tendrán que defenderse de los ataques, valerse de los recuerdos del pasado y no perder el cariño del uno por el otro. Viggo Mortensen, uno de los pocos hinchas de San Lorenzo sensatos que se hubiera puesto contento si Huracan ganaba el campeonato el año pasado, hace un papel increíble, un personaje capaz de hacer lo mejor y lo peor para proteger a su hijo y es sin dudas la interpretación masculina del año pero seguramente esta película ni siquiera figurara en los Oscars de este año
12.3.09
Una lección de vida

Acabo de llegar del cine con E. donde vimos Gran Torino, la última película de Clint Eastwood y sin pensar demasiado puedo decir que es una de las más grandes películas que ví en los últimos tiempos. Eastwood, 78 años, dirige y protagoniza esta notable película, a ratos verdaderamente magistral, sobre un anciano que ha perdido a su esposa y ve cómo su barrio se llena de inmigrantes asiáticos. Eastwood interpreta con una sobrada solvencia a Walt Kowalski, un anciano de origen polaco, veterano de la guerra de Corea y durante muchos años obrero en una fábrica de la Ford.
Una trama simple pero con unos personajes y unos conflictos magníficos que evolucionan de una manera muy inteligente. Hay una fluidez muy lograda y secuencias en las que se lucen un manojo de personajes excelentemente dibujados, entre los que brillan una chica adolescente, vecina de Kowalski, y un joven párroco católico, pieza clave de la cinta.
Es una película fabulosa que habla de la amistad, de los prejucios, de la tolerancia, la cobardía y la estupidez de la sociedad en la que vivimos. Una película que te deja un poco atontado casi como un cross derecho a la mandibula y al final la paz con el mismisimo Eastwood cantando el tema "Gran Torino", con una voz acabada, al mejor estilo Tom Waits.


