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10.12.12

La pérdida de un libro

Desde la última purga, sigo preguntándome si hice bien o no en desprenderme de la última novela, inconclusa, de Saer. La ausencia en mi biblioteca de un libro que no me gustó nada de un autor que en una época me gustó bastante pesa en mi alma. El desprendimiento fue efecto de la irritación, y creo que esa irritación se repetiría si por algún motivo volviera a comprar el libro e intentara releerlo, pero la ausencia de La casa no deja de emitir su equívoco sentido. Por qué uno deja de querer lo que alguna vez quiso. Vender un libro es como dejar a una mujer. El dolor de dejarla subsiste aun cuando uno haya aquilatado serenamente los motivos del abandono, aun cuando uno admita que la vuelta es imposible. Toda purga es una masacre sentimental.

Daniel Guebel en Perfil, el resto acá

5.12.12

Hemingway x García Márquez

Lo reconocí de pronto, paseando con su esposa, Mary Welsh, por el bulevar de Saint Michel, en París, un día de la lluviosa primavera de 1957. Caminaba por la acera opuesta en dirección del jardín de Luxemburgo, y llevaba unos pantalones de vaquero muy usados, una camisa de cuadros escoceses y una gorra de pelotero. Lo único que no parecía suyo eran los lentes de armadura metálica, redondos y minúsculos, que le daban un aire de abuelo prematuro. Había cumplido cincuenta y nueve años, y era enorme y demasiado visible, pero no daba la impresión de fortaleza brutal que sin duda él hubiera deseado, porque tenía las caderas estrechas y las piernas un poco escuálidas sobre sus bastos. Parecía tan vivo entre los puestos de libros usados y el torrente juvenil de La Sorbona que era imposible imaginarse que le faltaban apenas cuatro años para morir.

El texto completo, acá.

28.3.12

Moreno 451º

Me pregunto cuantos Montag habrá por estos momentos en la Argentina.

En la Argentina imaginada por Moreno, los agentes de aduana tienen la misión de confiscar todos los libros ya que, según el gobierno, leer no solo impide ser felices porque llena de angustia sino tambien porque se puede morir intoxicado con plomo; al leer, los hombres empiezan a ser diferentes cuando deben ser iguales, el cual es el objetivo del gobierno, que vela por que los ciudadanos sean felices para que así no cuestionen sus acciones y los ciudadanos rindan en sus labores.

Seguramente en algun momento todos los Montag argentinos conocerán alguna Clarice, y entonces esas jovenes serán las que empiecen a generar en los Montags la duda sobre si son verdaderamente felices con este gobierno, además de despertarle la curiosidad acerca de los libros por supuesto. 

El jefe de los Montgas, un tal Moreno que odia a los polacos y a los gordos, les dice que los libros sólo sirven para hacer sentir mal a las personas. Es un hombre astuto que sigue los ideales utópicos del gobierno, confiando plenamente en el sistema que rige a toda la sociedad.

En un soleada mañana otoño en Ezeiza, uno de los  Montag debe confiscarle un gran paquete lleno de libros a una anciana. Antes de cobrarle los impuestos aduaneros y de medir la cantidad de plomo en la tinta, Montag toma un libro y se lo lleva escondido. La anciana no sólo se rehúsa a dejar los libros en Ezeiza y medirle el plomo a la tinta, sino que es ella misma quien le se empieza a dar vueltas las paginas usando el dedo indice humedecido, porque piensa que es mejor morir intoxicada con plomo con sus libros que vivir en la ignorancia. Esto impacta más a Montag y le hace pensar en cuanto han de valer los ideales por los que lucha aquella gente, cosa que aumenta su curiosidad.

Montag huye del aeropuerto internacional de Ezeiza con su libro bajo sus ropas. A pesar de que se había organizado una intensa búsqueda por parte de las autoridades aduaneras, Montag logra escapar a los bosques de Ezeiza, cerca del predio donde practica el seleccionado, donde se encuentra con un grupo de personas llamados hombres libro, que resultan ser académicos dirigidos por un hombre llamado Granger. Granger le cuenta que la misión de ellos es ir por los bosques, teniendo conocimiento de los libros y memorizarlos para transmitirlos oralmente y así, un día, poder imprimirlos.

29.1.12

Lord Schettino


¿Habrá leído Schettino Lord Jim o cualquier otro libro de Conrad?. ¿Habrá un Patusán para Schettino? ¿Cuesta imaginarlo remontando un río salvaje en canoa armado de un viejo revólver y sorteando cocodrilos para apoyar decisivamente una revuelta contra un emir tirano en un reino remoto en el archipielago malayo?

21.12.11

Las otras puertas

“Es cierto, cuando lo conocí a Cortázar le pedí cuentos para la revista y él me pidió relatos a mí. En el viaje en el que le mandé ‘Historia para un tal Gaido’ para allá, ‘Continuidad de los parques’ venía para acá, era como si el mismo cuento viajara por el mar de un lado a otro. Después lo hablamos en el ’73 cuando nos encontramos físicamente y a él le parecía totalmente natural que ocurrieran esas cosas. La primera vez que vino a casa, yo escuchaba Radio Nacional y, justo cuando él aparece entrando por la puerta, interrumpen el programa de música clásica y aparece el sonido de un saxo. Cortázar escucha, dice qué linda música y me agradece. El saxo era el de Charlie Parker, pero enseguida tuve que explicarle que, lamentablemente, no se trataba de un deliberado homenaje hacia él, sino que la radio sola se había puesto a tocar Charlie Parker. También tomó este hecho con total naturalidad”, explica Abelardo Castillo, quien dicho sea de paso fue el primero en descubrir que “El perseguidor”, efectivamente hablaba del saxofonista.

Abelardo Castillo, festejando los 50 años de la publicacion de "Las otras puertas", aqui

7.11.11

Con perdón, Los living

Cuando leí que Caparros gano el premio Herralde me invadió una inmensa alegría, como cuando uno se alegra por un amigo, un hermano.

"...No hubo forma de salir de allí; días después recibí el pasaje Buenos Aires-Barcelona. Eso fue hace un par de semanas, y desde entonces fui y volví y fui y volví una vez más de la alegría a la cautela –y después fui, y volví. El premio Herralde de Novela es un premio que respeto, que realmente quería: de los numerosos premios literarios que el castellano ofrece es el que menos se relaciona con la plata, mejor con las palabras. Y la lista de los que lo ganaron es una de esas pocas donde da gusto estar. Por eso estas dos semanas fueron tensas –no hay peor miedo que el de festejar lo que no es, peor tristeza que entender que la alegría fue un error. Tenía, por supuesto, la esperanza: nada más frágil, salvo el que la guarda..."

El resto en su blog

8.4.11

Al abrigo

Por Juan José Saer.

la mayorUn comerciante en muebles que acababa de comprar un sillón de segunda mano descubrió una vez que en un hueco del respaldo una de sus antiguas propietarias había ocultado su diario íntimo. Por alguna razón —muerte, olvido, fuga precipitada, embargo— el diario había quedado ahí, y el comerciante, experto en construcción de muebles, lo había encontrado por casualidad al palpar el respaldo para probar su solidez. Ese día se quedó hasta tarde en el negocio abarrotado de camas, sillas, mesas y roperos, leyendo en la trastienda el diario íntimo a la luz de la lámpara, inclinado sobre el escritorio. El diario revelaba, día a día, los problemas sentimentales de su autora y el mueblero, que era un hombre inteligente y discreto, comprendió enseguida que la mujer había vivido disimulando su verdadera personalidad y que, por un azar inconcebible, él la conocía mucho mejor que las personas que habían vivido junto a ella y que aparecían mencionadas a menudo en el diario.

El mueblero se quedó pensativo. Durante un buen rato, la idea de que alguien pudiese tener en su casa, al abrigo del mundo, algo escondido —un diario o lo que fuese—, le pareció extraña, casi imposible, hasta que unos minutos después, en el momento en que se levantaba y empezaba a poner orden en su escritorio antes de irse para su casa, se percató, no sin estupor, de que el mismo tenía, en alguna parte, cosas ocultas de las que el mundo ignoraba la existencia. En su casa, por ejemplo, en el altillo, en una caja de lata disimulada entre revistas viejas y trastos inútiles, el mueblero tenía guardado un rollo de billetes, que iba engrosando de tanto en tanto, y cuya existencia hasta su mujer y sus hijos desconocían; el mueblero no podía decir de un modo preciso con qué objeto guardaba esos billetes, pero poco a poco lo fue ganando la desagradable certidumbre de que su vida entera se definía no por sus actividades cotidianas ejercidas a la luz del día, sino por ese rollo de billetes que se carcomía en el desván. Y que de todos sus actos, el fundamental era, sin duda, el de agregar de vez en cuando un billete al rollo carcomido.

Mientras encendía el letrero luminoso que llenaba de una luz violeta el aire negro por encima de la vereda, el mueblero fue asaltado por otro recuerdo: buscando un sacapuntas en la pieza de su hijo mayor, había encontrado por casualidad una serie de fotografías pornográficas que su hijo escondía en el cajón de la cómoda. El mueblero las había vuelto a dejar rápidamente en su lugar, menos por pudor que por el temor de que su hijo pensase que él tenía la costumbre de hurgar en sus cosas.

Durante la cena, el mueblero se puso a observar a su mujer: por primera vez después de treinta años le venía a la cabeza la idea de que también ella debía guardar algo oculto, algo tan propio y tan profundamente hundido que, aunque ella misma lo quisiese, ni siquiera la tortura podría hacérselo confesar. El mueblero sintió una especie de vértigo. No era el miedo banal a ser traicionado o estafado lo que le hacía dar vueltas la cabeza como un vino que sube, sino la certidumbre de que, justo cuando estaba en el umbral de la vejez, iba tal vez a verse obligado a modificar las nociones más elementales que constituían su vida. O lo que él había llamado su vida: porque su vida, su verdadera vida, según su nueva intuición, transcurría en alguna parte, en lo negro, al abrigo de los acontecimientos, y parecía más inalcanzable que el arrabal del universo.

4.3.11

Viernes

1. Pierdo media mañana tratando de llenar el formulario del impuesto a las ganancias.

2. Me confirmaron a través de un email el viaje a París para mediados de marzo para curso de epidemiología.

3. Abrieron una nueva librerías de usados al la vuelta del Hospital, por 35 pesos conseguí "Elizabeth Costello" de Coetzee y "Cabezas verdes, manos azules", las crónicas de viajes de Paul Bowles por el Magreb.

4. Vamos a la plaza con Emilio y E.

5. La semana que viene tengo que conseguir un nuevo trabajo

2.3.11

“¿Harías lo mismo con Borges o Cortázar?”

Horacio González no quiere que Vargas Llosa inaugure la Feria del Libro y Martín Caparrós le responde:

(…) Les proponés que, en cambio, “se designe a un escritor argentino en condiciones de representar las diferentes corrientes arti?sticas y de ideas que se manifiestan hoy en la sociedad argentina”. ¿Lo decís en serio, Horacio? ¿Un escritor argentino que represente “las diferentes corrientes artísticas y de ideas”? ¿Uno para todas, todas para uno? Vos sabés mejor que yo que ese escritor no existe y, al tratar de desinvitar a Vargas Llosa, trabajás para que exista menos todavía. Yo no estoy en contra del enfrentamiento social y cultural; sí estoy en contra del enfrentamiento social y cultural por chiquitaje. Pero los dos sabemos que en la cultura argentina actual hay un grado de enfrentamiento que elimina cualquier posibilidad de que alguien “represente las diferentes corrientes”. Y además, ¿por qué tiene que ser argentino? ¿Estamos por las fronteras literarias? ¿Nos sentimos más cerca de Hugo Wast que de Vassili Grossman, de Mallea que de Céline, de Aguinis que de Murakami? ¿Somos jinetes protestantes?

Disculpame que te diga que tu gesto me parece autoritario. El problema no es que no estén representadas las distintas corrientes: en una inauguración, si habla un tipo, nunca va a estar representada más de una. El tema es que esa no te gusta. Sí te gusta, supongo, la una y única que está representada en esos actos multitudinarios que organiza el gobierno argentino en el canal público, llamados 678, donde vas con cierta frecuencia; ahí no parece molestarte que no estén representadas “las diferentes corrientes artísticas y de ideas que se manifiestan hoy en la sociedad argentina”; ahí, en un espacio tanto más público –con mucho más público, pagado por el dinero público– que la Feria del Libro, nunca se presenta sino una corriente, y a todas las otras que las parta un rayo –o sus insultos. Dicen algunos que en la Biblioteca Nacional pasa algo parecido, pero no me consta; sí sé que en la mayoría de sus actos, la corriente es más o menos monocorde. (…)

 En cualquier caso, la situación parece clara: un intelectual oficialista –respaldado por otros intelectuales oficialistas: un grupo de intelectuales oficialistas– trata de impedir que un escritor que dice que respeta pero no le gusta por sus posiciones políticas inaugure la Feria del Libro. Por eso la pregunta del principio: ¿si viniera, un suponer, Jorge Luis Borges, tanto más de derecha que Mario Vargas Llosa, también le impedirían inaugurar la Feria? ¿O si viniera, incluso, Julio Cortázar, y siguiera siendo de izquierda y entonces criticara a este gobierno, también lo callarían? No quiero ponerme liberal –nunca lo fui. Pero el peligro de decir quién puede y quién no puede hablar es que sienta un precedente: hoy decís que no puede hablar fulano porque no te gusta; ¿cómo hacés para impedir que otros hagan lo mismo, mañana, con zutano? ¿Con el sólo argumento de que zutano sí te gusta y tenés el poder de decidirlo? ¿Es un puro ejercicio de poder? Vos sabrás. Yo, como nunca tuve, no sé hacer esas cosas. 
Afectuosamente, pese a todo,


Martín Caparrós

El resto de la carta abierta, acá

8.2.11

Los Topos



Hacía rato que buscaba leer algo de Bruzzone, buscaba "Los Topos" o "76", había leído las reseñas de Quintin, de Sarlo y tenía muchas ganas de encontrarme con este autor. "Los Topos" es la primera novela de Félix Bruzzone, hijo de desaparecidos, quien en su primer trabajo encara su proceso de búsqueda desde una óptica completamente distinta de la que nos podemos esperar, o la que podríamos esperar.

En "Los topos" se cuenta la historia de un pibe, hijo de desaparecidos, criado una abuela que se dedica a la repostería  que luego de pelearse con su novia supuestamente embarazada conoce y se enamora de la travesti Maira, también hijo de desaparecidos, cuyo leit motiv de vida es matar represores. El travesti tiene un historial de supuestos asesinatos de algunos policías paraguayos en la triple frontera. Maira se desliza como un infiltrado entre supuestos represores, como un topo entre quienes tiene marcados como futuras víctimas, pero ella también termina desaparecida. ¿victimas matando victimarios? ¿justicia por mano propia?

Con su enamorado travesti desaparecido el protagonista decide algunos cambios radicales en su vida. Se va a vivir al sur, cambia de identidad, se hace el mismo travesti y se enamora de un  hombre cruel y perverso que lo convence que se ponga tetas para transformarse en un travesti hecho y derecho.  La relación entre el protagonista y el Alemán, este personaje nefasto, es muy perturbadora rozando momentos de gran erotismo, ternura con violencia extrema.

Hacia al final de la novela, entre momentos melancólicos y poéticos, el sueño del protagonista es que ambos, el Alemán y la flamante travesti a medio camino entre esclava sexual y domestica, saldrían a buscar a Maira. Lo que nunca se detiene en esta novela es la búsqueda. 

Una novela perturbadora, que oscila entre odio, complicidad, erotismo y asco. Una novela que encara un tema desde una perpectiva completamente distinta.Una historia rara, buena,  que se lee de forma vertiginosa.

16.11.10

Picadito de lunes

I

Me gustó mucho la nota de Vargas Llosa en La Nación - En La Nación!!- hablando de la despenalización de las drogas como la mejor manera de combatir el narcotrafico con buenos argumentos, tanto ideológicos como prácticos y con un conjunto de normas y pautas bastantes sensatas.

“Los millones de electores californianos que votaron por la legalización de la marihuana son un indicio auspicioso de que cada vez somos más numerosos quienes pensamos que ha llegado la hora de cambiar de política frente a la droga y reorientar el esfuerzo, de la represión a la prevención, cura e información, a fin de acabar con la criminalidad desaforada que genera la prohibición y los estragos que los carteles del narcotráfico están infligiendo a las instituciones democráticas, sobre todo en los países del Tercer Mundo”.


II

Hoy escuche un rato la nota de Fabian Casas en "Metro y medio" y aconsejo a todos aquellos que quieren escribir que el primer paso es " Leer Anna karenina".

III

Después de años de buscarlo tengo en mis manos "Glosa" de Juan Jose Saer.

11.11.10

Nos sube la bilirubina

Emilio tiene alta la bilirubina por lo que anoche nos quedamos en el hospital para que el haga algo de fototerapia.
Les dejo un pequeño picadito de lo que estuve viendo y leyendo.

1. Al final el depresivo, original, nada políticamente correcto, displicente y despectivo Houellebecq ganó el Goncourt con su nueva novela. Habrá que leer la nueva novela de este patán.

2. Una increíble crónica de Juan Martini contando sus anécdotas con Juan Carlos Onetti, Imperdible!!!

3. La pregunta que nos hacemos todos ¿ Podrá Cristina domar a la gran bestia Pop del peronismo? Una de las probables respuestas a cargo de Beatriz Sarlo en la La Nación.

4. Murió Massera y en wikipedia esta sádico asesino tiene al menos tiene una biografía curiosa con respecto a sus gustos y hábitos personales.

Acaba de llegar E. y me cuenta que la bilirubina ha bajado muchisimo...nos vamos a casa!!!

4.11.10

Los Pichiciegos


-¿De qué forma cree que la novela haya prefigurado la argentina que hoy estamos viviendo?


-La argentinidad actual es pichiciega: vive del pequeño comercio con los amigos y los enemigos, medra, se oculta bajo tierra.

Fogwill
Reportaje en el diario "Los Andes"
Agosto 2010

Personalmente creo que el mejor homenaje a un escritor recientemente fallecido es leerlo, hace unas semanas compré "Los Pichiciegos" de Fogwill luego de leer en la solapa que esta novela tiene el raro merito de ser más verdadera que muchos relatos pretendidamente ciertos y que se propusieron contar lo acontecido en Malvinas.

Los pichis son un grupito de sobrevivientes que carecen de cualquier tipo de código o valores, excepto aquellos que pueden traducirse en acciones que permitan conservar la vida, las pilas de las linternas o los puchos. Los pichis se parecen en la primera impresión a una gran familia o a un buen grupo de amigos. Sin embargo su unión es circunstancial y efímero: durara hasta la muerte de cada uno de ellos e incluso ellos mismos mandarán al muere a los que se ponen cargosos y estorban.  A ellos no los unió la idea de combatir a los ingleses, la idea de una nación unida por una causa justa , las ganas de recuperar Malvinas. No, lo que unió a los pichis fue las ganas de morfar bien, de no cagarse de frío y escapar a los tiros a cualquier precio vengan de donde vengan. Comparten, a lo sumo, algunos chistes, anécdotas que se van intercambiando en la oscuridad de la pichicera que ellos mismos cavaron el suelo de la isla. Los porteños se mezclan con los provincianos y nadie tiene nada en común, salvo el idioma con algunas excepciones tales como "pichiciego". La guerra se llevó todo, ni la idea de país tienen y lo único que importa es conservar la vida a cualquier precio, incluso entregando a los nuevos.

Hay un lenguage filoso en una novela que no quiere ser ni pacifista ni nacionalista  y los protagonistas no tienen posiciones ideologicas ni bajan lineas, no hay tiempo para pelotudear. A los pichis solo les interesa como zafar del frío, como tapar el olor de la carne podrida del muerto que esta en la cueva, como tapar el olor a mierda con polvos químico, como conseguir pilas para la linterna, como conseguir Jockey club o como hacer que duela menos una herida antes que se pudra anestesiandola con nieve.

Fogwill muestra lo que las situaciones extremas, en este caso una guerra, les hace a los hombres.

Un libro fundamental.


29.10.10

Conducta en los velorios

 "...No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda, la mayor, se encarga de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad, si se llora porque llorar es lo único que les queda a esos hombres y a esas mujeres entre el olor a nardos y a café, entonces nos quedamos en casa y los acompañamos desde lejos. A lo sumo mi madre va un rato y saluda en nombre de la familia; no nos gusta interponer insolentemente nuestra vida ajena a ese dialogo con la sombra. Pero si de la pausada investigación de mi prima surge la sospecha de que en un patio cubierto o en la sala se han armado los trípodes del camelo, entonces la familia se pone sus mejores trajes, espera a que el velorio este a punto, y se va presentando de a poco pero implacablemente..."


"Conducta en los velorios"

28.10.10

Ya no

YA NO

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

Idea Vilariño

12.10.10

Mario Vargas McCartney

"...Y –en los fulgores encandiladores del Nobel– vuelve también todo eso del “misterio” de la ruptura con su hermano de sangre y tinta Gabriel García Márquez, de la competencia que los une y los separa. Otro lugar más vulgar que común que me recuerda a aquella tan gastada dicotomía beatle. Así –ambos compartiendo la única cara de un single boom– Gabriel García Le-nnon (con mayor facilidad para el slogan y aire más rebelde) habría escrito la lisérgica y voladora Cien años de soledad (equivalente de la realista y mágica “Strawberry Fields Forever”) mientras que el Mario Vargas McCartney de Conversación en la catedral (su panorámica, terrena, e instantáneamente nostálgica “Penny Lane”) sería el conservador artesanal y doméstico. No sé... La historia ha probado que McCartney era igual de vanguardista o más que Lennon y que es muy fácil cantar “Imagina que no hay posesiones” siendo multimillonario. Y hay demasiada gente que sólo percibe la realidad como si se tratara de un match de boxeo o unas elecciones políticas. Yo prefiero seguir leyéndolos a ambos. Y –ahora que lo pienso, volvamos a Vargas Llosa, porque de eso y de él se trata hoy– comencé a leerlo con la intensidad con que sólo se lee en la adolescencia. Esa misma intensidad que muchas veces hace que, con el correr de los años, dejemos de lado a quienes leímos entonces porque, sí, los leímos vampirizados por ellos y, al mismo tiempo, como si fuésemos ese vampiro que exprime a su víctima hasta la última gota, hasta que nos convencemos de que ya no tiene nada para ofrecernos y volamos hacia otros cuellos en busca de nuevo y virgen alimento. Pero no he dejado de leer a Vargas Llosa –get back y don’t let me down– convencido de que su mejor libro siempre puede ser el próximo, y falta menos para El sueño del celta...."


Rodrigo Fresan hablando de los superpoderes de Vargas Llosa y del Nobel como consagración definitiva de un ilustre y no como descubridor de rarezas.
 
El resto acá.

13.9.10

Un amor absoluto


El pasado es la historia de una ruptura amorosa y de las increíbles replicas de este terremoto sentimental en la vida de los dos amantes.

“El tiempo, enemigo clásico de toda persistencia amorosa, parecía en su caso de una benevolencia extraordinaria, a tal punto que sus famosos venenos –erosión, acostumbramiento, el sopor de una familiaridad sin dobles fondos- en contacto con ellos, cambiaban de signo y se volvían remedios, pócimas extrañas que, mezclándose con el amor, lo volvían paciente, sólido, invulnerable.”

Sofía y Rimini rompen y de ahí empieza una increíble cuesta abajo de cocaína, dejadez y onanismo. Se suceden reencuentros, separaciones, nuevas parejas, las cartas locas de Sofía y la total perdida del rumbo por parte de Rímini.

Pauls, escribe bien, por momentos muy bien y hay pasajes verdaderamente deliciosos, hay pasajes reflexivos, psicológicos pero también hay muchos momentos de aburrimiento y a mediados del libro uno desea que pase algo y que no haya tantas frases  largas y aburridas.Pauls escribe bien pero no nos lo tiene recordar todo el tiempo.

Una cosa que no me gusto y directamente salte varias paginas es la historia tangencial de el pintor Riltse, una historia que para mi no termina de encajar.

Mas allá de esos momentos puntuales y algunas paginas de más "El pasado" es una novela apasionada, divertida ambiciosa y muy bien lograda. 

Un libro que vale la pena.

28.8.10

Fogwill 1941-2010

Fogwill 1941-2010
Se fue Fogwill.

Leí algunos de sus muy buenos cuentos hace tiempo pero hacía mucho que leer su columna de los sábados era algo más que una rutina. La gran mayoría de las veces me parecían una boludez o una verdadera provocación  y más de una vez lo mandaba al carajo. Siempre tan contra la corriente, siempre cagandose en todos, me imagino cuento se hubiera reído Fogwill con este blog tan pacato, tan políticamente correcto. Voy a leerte más loco...


FOGWILL
CONTRA EL CRISTAL DE LA PECERA DE ACUARIO
(1999)


La tibia luz
azul
titila en la pecera

la tibia luz
titila
azul
por la pecera
de nuestra era

tibia
la luz
de la pecera
titila
en nuestra era

en la era
de la pecera
de acuario

en la era titilante
y tibia








¡Somos
los entibiados!

los que en la era
de la pecera
nadando
acariciamos
el cristal
que reproduce
la tibia luz
de nuestras formas
reflejas


Aquí
reflejo
somos

juntos
en la pecera
estamos

puros reflejos
de la pecera
nadando
solos
nos deslizamos
envueltos
en su atenuada
y tibia
luz

luz azulina
no mortecina:

medida
retenida

luz contenida
en el vacío artificial
donde la ínfima materia
repite, contenida
su combustión artificial




La tibia luz
la tibia luz
la tibia luz
titila

o vibra, azulina
entibiando todo



Ay tibios
habitando
la hora interminable
de nuestra flotación interminable

ay peces
envolviéndonos
en esta música
del burbujeo del aire

oyendo
juntos
el ronroneo de la tibieza
el burbujeo del aire
el borboteo del bienestar
la vibración de la pecera

aire insuflado
esferas elevándose
como nosotros,
siempre buscando
la superficie
de la pecera

siempre encontrando
donde estallar
fuera de la pecera

ahí:
alto en el agua
donde termina el agua


¡Esferas eternamente repitiéndose para estallar!

¡formas que eternamente se suceden solo para estallar ahí....!

formas intermitentes
puros reflejos
efectos de la luz
sobre lo que contuvo al aire

nada:
aire igual
bolsas de lo inasible

¡cómo acarician al pasar
y vuelan
hacia la superficie
para perderse..!




Desde la misma
superficie
de la pecera
llegan los copos
de nuestro balanceado pan

¡lluvia que trae el pan nuestro
de cada instante
a la pecera
de una era
sin días!

a la pecera
sin jornadas

a la pecera
sin respiro
donde el agua, indolora
acaricia
la permanente flotación
deslizándose






Pero
tras el cristal y fuera
de la tibieza
de nuestra era
lejos del burbujear
de la pecera
fuera del bienestar
de nuestra tibia
y acariciada flotación
pasan
como agrandadas
sombras


¿Formas humanas..?

¿imágenes que suben del pasado...?

¿imágenes de un mundo,
como si hubiera mundos
fuera de la pecera..?

¿señales de una era imperfecta, anterior..?

¿indicios de los que sirven a la pecera
insuflan aire
vierten copos
o cuidan la tibieza
de nuestra luz?

¿efectos
de nuestros sueños
contra el cristal?

¿efectos del cristal
de las preguntas
retóricas?

¿o de la opacidad de las respuestas?

Si fuese así
decí:

¿por que flotamos
tan apegados
a la luz?

¿por qué nadamos
acariciando
la tibieza
azulina
del agua?


¿y por qué desplazamos
estos brillos tan tenues
de nuestra piel por la pecera...?

¿solo para girar
levemente y tenues
y desplazarnos siempre
en círculos
frente al vacío reflejo
que nos contuvo?

¿para brillar en el vacío
que nos contuvo?

¿o "tuvo"?
¿o nos contiene?
¿o representa,
alienta,
entibia,
atrapó,
o formó y sobrevive.?
¿o burla...?


Viejas preguntas
de una era
olvidada:

¿pero por qué tenemos estos labios tan grandes...?

para besar mejor
la imagen reflejada
de nuestros labios
en el cristal

¿y por qué lucimos estos brillos tan te-
nues en nuestra piel, en la pecera...?

para brillar
levemente y tenues
al desplazarnos
en círculos
brillantes
por la pecera
frente al cristal

¿y por qué este hábito semiflotante
de habitar brillando, circulando, hundidos...?



¿Jamás sabremos nunca?

¿nunca más
intentaremos responder?

¿y nadaremos siempre
en nuestro todo
sin saber nada
sin poder nada
sin querer nada
puro nadar,
nosotros?



¿Basta esperar
en la pecera?

¿basta habitar
la espera
como si algo
viniera a suceder
al sol desaparecido
de acuario?

¿a ese sol
que nadie
entre los nuestros
recordará?




Buen: dale
calla pez
de una vez

no hay fuera
ni después
de la era
donde nadas
repitiendo tus formas
contra el cristal
de cada instante
en un tiempo medido
por el subir del aire
con un ritmo visual,
de vibración y vuelo
de aire a lo alto
buscando disolverse
y desaparecer...




Mide: medí tu tiempo
intercalando
en las esferas
que huyen,
el canto
de tu libertad
escuchada


Oid flotantes el burbujeo del aire



no hay nada afuera
ahí derramándose

todo está adentro
aquí, ordenándose

todo está en la pecera

aquí pez,
en tu era
que ya es lo que es




¡Y el burburjeo sagrado
de los instantes, oid!

y escuchá -oid- cómo estallan
las inocuas esferas
de aire insuflado
para alentar
ondulaciones breves
y vagos desplazamientos de agua
dispuestos a brillar
como antes


Sí:

allí en límite del agua
a punto de temer como antes

aquí o tal vez fuera del agua,
a punto de empezar como antes

así: como creí
a punto de poder como antes
de que la era comenzase
su terminar para nosotros, fijos
a la tibieza
de este habitar sin manos, pez,
junto a mí, aquí, otra vez
de nuevo, juntos
y aún ateridos por la caricia
de girar, nadando, aquí
pero cantando así

si

sí:
siempre invocando un ruido
de rotos
cristales
imaginados.

21.3.10

Ficcion o no ficcion


Medio atontado por el vino de anoche esta manana lei en algunos blogs y en diferentes suplementos literarios la gran polemica desatada en las ultimas semanas acerca de si las cronicas de Kapuscinski consideradas desde siempre como no ficcion no era tan "no ficcion" al final de cuentas segun asevera un nuevo libro llamado "Kapucisnski non fiction".

Para saber algo mas del tema

"La ficcion y la verdad periodistica" X Timothy Garthon

Entrevista a Domoslawski, autor de 'Kapuscinski non fiction'

Para Villoro, Kapusciniski era el Marcel Proust de los cronistas.

Los libros y las cronicas escritas por el polaco ya estan fuera de toda duda y personalmente creo que nada de lo dicho es demasiado relevante porque el escritor polaco era ante todo, un fabuloso artista. Lei con una devocion casi religiosa cada libro del polaco y en cada libro encontre una sensibilidad y una empatia ante los personajes y las circunstancias descriptivas impresionantes. Enterarme de los hechos concretos que conforman esas circunstancias no creo que sea lo mas importante.