27.7.12

Sexta feira




7.20 hs
Esa es  la hora en que habitualmente llego a trabajar, es la hora ideal, todavia no llego casi nadie, la luz del sol entra de manera perfecta por la ventana, riego las plantas y Jaime o Gania ya me conocen y saben que el agua para el mate no tiene que hervir y gentilmente apagan la pava electrica justo antes de empezar a hervir, cha para ellos y el resto del agua para mi para comenzar a tomar mates bien amargos. Los viernes son especiales ya que a estas pequenas delicias de la vida cotidiana se suma prender el ordenador y rapidamente buscar la contratapa de Pagina 12 escrita por Juan Forn, si ese viernes la escribio Paenza o Gelman no es lo mismo, a mi me gustan las de Forn y sigo esperando el dia que se deje de joder y las compile en un libro.

La contratapa de hoy fue especial, Forn conecto dos libros que fueron mis libros de cabecera mucho tiempo. Uno es  "Un hombre afortunado" de Berger que me acompano durante mucho tiempo en mis ultimos anos de residencia y mis primeras trabajos en africa, creo que tengo dos o tres libros, uno siempre viajaba conmigo y los otros quedaban en Rafaela o Buenos Aires mientras que el otro es "El africano" de Le Clezio, un librito magnifico.

Les dejo la contrapata completita, vale la pena

Cuando cae el rayo

Por Juan Forn

Borges dijo una vez que todo libro que no encierra su contralibro es un libro incompleto. John Berger escribió de joven un libro en el que contaba cómo era la vida de un médico rural en la Inglaterra de posguerra, que de día atendía a pacientes y de noche se quemaba las pestañas leyendo, no sólo para mantenerse al día con los avances de la medicina, sino para poder contestar las preguntas existenciales que le hacían sus humildes pacientes (por qué morimos, qué es la enfermedad). Berger admiraba de tal manera la vida de ese médico que tituló su libro Un hombre afortunado. Pero en la página final, en un breve epílogo, informaba que aquel médico rural se había suicidado quince años después. “Un suicidio no constituye necesariamente una crítica de la vida a la que pone fin, aun cuando nos haga mirar desde ahí la historia de esa vida”, decía Berger. Había algo en esa fabulosa frase que abría una cuña de aire en su libro, un puente hacia la nada. A veces un libro nos deja así; a veces pasa la vida entera sin que encontremos su contralibro.

Déjenme contar hoy la historia de otro libro sobre otro médico rural, otro médico de frontera. En el mundo colonial africano podían pasar cosas como ésta: nacías francés en las Islas Mauricio, que habían sido francesas después de ser árabes, holandesas y portuguesas, pero que eran británicas cuando los colonos europeos fueron invitados a abandonar la isla, después de la Primera Guerra. Tu familia se queda sin nada, debe volver como pueda a Europa, pero no es Francia sino Inglaterra la única que les tira un hueso, y ese hueso es una beca del gobierno para estudiar. Nuestro aspirante a médico sabe que sólo cuenta con eso, no puede permitirse fracasar, y no se lo permite. Pero el llamado de la selva reverbera en su sangre. Cuando lo mandan a hacer la residencia en el departamento de enfermedades tropicales del Hospital de Southampton, se anota en cuanto puede de voluntario para ir a la Guyana. Pasa dos años allá. Vuelve de licencia a Francia, conoce a su prima hermana, se enamora de ella, parte a su nuevo destino: Nigeria, la sabana africana. Espera pacientemente la primera licencia para volver y poder casarse con ella y llevársela a Africa con él (el tema de las licencias es decisivo en esta historia: son quince días cada dos años, en el mejor de los casos, y ya hablaremos del peor). Dije que nuestro médico conoce y se enamora de su futura esposa en quince días, y que en otros quince, dos años después, vuelve a casarse y llevársela con él a Africa. Pasan juntos ocho años felices. Déjenme dar una sola imagen de esos años: nuestro médico está operando, en una precaria sala de auxilios, cuando se levanta una de esas fabulosas tormentas tropicales, el cielo se pone color de tinta, los relámpagos rajan el cielo, uno puede contar los segundos que separan el rayo del trueno, nuestro médico está interviniendo a un paciente cuando un rayo entra por la puerta abierta, corre sin ruido por el piso de cemento, funde las patas metálicas de la mesa de operaciones, quema las suelas de los borceguíes del médico y huye por donde había entrado. El paciente se salva por el hule en donde está acostado, el médico por sus suelas de goma. La que ve entrar y salir el rayo, y se estremece con el trueno unos segundos después, es la esposa. Así se lo cuenta a sus dos hijos pequeños, en Francia, en una buhardilla prestada donde deben apretarse cinco (ella y los niños y los ancianos padres de ella) en la Francia de Pétain durante la guerra. Ella es esposa de un médico militar británico, por ausente que esté él: pueden deportarla, y a los niños también, así que deben mantenerse ocultos, sobrevivir de la caridad ajena y de los recuerdos africanos. El mayor de esos dos niños es Jean-Marie Le Clezio, él es el que cuenta la historia.


Le Clezio conocerá a su padre al llegar a Africa, a los ocho años. Cuando su madre quedó embarazada, ella y el padre decidieron que el niño naciera en Francia. Ella viajó primero. En una licencia de quince días, él viajó a conocer al hijo, que ya tenía meses, dejó nuevamente embarazada a su esposa y partió, con el propósito de volver a llevárselos a los tres en su siguiente licencia. Pero estalló la guerra. El trató de cruzar el desierto y llegar hasta Argel para reunirse con ellos, pero fracasó. No le quedó otro remedio que refugiarse en su oficio en la sabana africana, sin medicamentos, sin material, sin contacto con su mujer y sus hijos, mientras en el mundo la gente se mataba entre sí. Ese es el padre que Le Clezio conoce en Africa: un hombre que fue muy feliz, y luego muy infeliz, y ya nadie sabe lo que siente ahora. Siete años vive con ese extraño Le Clezio, hasta que le llega el momento de viajar a Francia a empezar el Liceo. Su padre ya no pide licencias para ir a verlos. Cuando llega, por fin, es porque ha sido dado de baja de su puesto. Es la tercera vez que pisa Francia en treinta años, pero en este caso no por quince días; ha vuelto porque lo mandaron de vuelta, porque no tiene adónde ir.

Le Clezio va un día a visitarlo. Lo describe así: cocinándose y comiendo en los mismos cacharros de metal esmaltado azul y blanco que usaba en Africa, con el mismo blusón azul que se ponía en cuanto volvía a su casa en Africa, pero usando su instrumental quirúrgico africano para cocinar, el escalpelo para cortar el pollo, la pinza clamp para servirlo. Ese hombre que había sido entrenado ambidiestro como cirujano, para ser capaz de operarse a sí mismo con un espejo si hacía falta, en el territorio que le tocara en suerte, usa ahora su instrumental para trozar y servir el pollo que comerá solitariamente en su departamento de jubilado. Ese hombre que estuvo treinta años atendiendo desde el parto hasta la autopsia a tres generaciones de africanos, ahora, cuando lo internan para hacerle unos análisis, no sólo no dice a nadie en el hospital que es médico, sino que tampoco pide conocer los resultados: ya no se identifica con los facultativos de delantal blanco, sino con los pasivos yacentes en las camas. Ha dejado de ser el que enfrenta la enfermedad, ahora la padece.

Para Le Clezio, Africa era los cuentos de su madre y, después, fue la libertad que tenían él y su hermano corriendo descalzos por la sabana africana mientras su padre estaba fuera de casa, curando gente, la mayor parte del día (la llegada del padre era la llegada de la autoridad, de las prohibiciones, de los castigos, del silencio). Le Clezio sintió que le debía Africa a su madre hasta que vio a su padre vivir como en un campamento africano, en un anónimo monoambiente parisino. Tituló así su libro, El africano, y es un gran título y un hermoso libro: uno oye el clamor de Africa y el de la orfandad en sus páginas. Pero lo que yo vi en ese libro, lo que agradezco haber por fin vislumbrado, como un rayo que baja súbito del cielo, electrifica lo que encuentra a su paso y se esfuma tal como había llegado, es lo que necesitaba saber desde hacía años sobre aquel médico rural inglés que se suicidó en la página final del libro de Berger.

Mi vida con VIH: la historia de Ivone

La vida de Ivone es la vida de miles de africanos a quienes el tratamiento les da una nueva oportunidad.

Mi vida con VIH: la historia de Ivone | MSF - Médicos Sin Fronteras

22.7.12

Três meninos na baía de Maputo

Três meninos na baía de Maputo, Tomás Molfino, Junio 2012


Este fin de semana finalmente mi hermano termino su viaje por áfrica, recorrió varios países, incluyendo trabajos varios, personas diversas. Esta tarde viendo algunas de las fotos que nos dejo en el computador ví esta que particularmente me llamo la atención ya que instantaneamente me recordó la famosa foto de Martin Munkácsi de finales de los años 20, Three Boys at Lake Tanganika. Bueno, hasta acá nada mas que eso, una convergencia mas para este blog pero vale la pena recordar que fue esta fotografía la que inspiró a Henri Cartier-Bresson, quien dijo que esta fotografía capturó la libertad, la gracia y la espontaneidad de sus movimientos junto con la alegría de estar vivos, a lanzarse definitivamente a la fotografía.

                      Three Boys at Lake Tanganyika is a photograph taken by Martin Munkácsi in 1929 or 1930.


"The only thing which completely was an amazement to me and brought me to photography was the work of Munkacsi. When I saw the photograph of Munkacsi of the black kids running in a wave I couldn't believe such a thing could be caught with the camera. I said damn it, I took my camera and went out into the street".
   H. Cartier-Bresson

Con los años, Cartier-Bresson se transfomó en el padre del fotoperiodismo moderno.

Africa como una epifanía.



18.7.12

Happy Birthday Tata Madiba


"Difficulties break some men but make others. No axe is sharp enough to cut the soul of a sinner who keeps on trying, one armed with the hope that he will rise even in the end."

FROM A LETTER TO WINNIE MANDELA, WRITTEN ON ROBBEN ISLAND, 1 FEBRUARY 1975

16.7.12

Domingo de manhã


Emilio Molfino
Sin titulo, Julio 2012.
Barra de cera verde "crayon" sobre muro, medidas desconocidas.
Casa Flora, Cuidade de Maputo.
Coleccion Privada ( Padres del autor)

13.7.12

Guerra y Paz

Estas ultimas vacaciones en la recorrimos las playas de Inhanbane en el sur de Moçambique decidi dejar esa cierta promiscuidad lectora que me sigue desde hace tiempo y tome el desafio de leer "Guerra y Paz" de Tolstoi, una de esas novelas que exigen que uno se quede a vivir un poco en ellas, y entonces a traves de Tolstoi tener la posibilidad de habitar en la Rusia de las guerras napoleonicas, de experimentar la realidad cotidiana del Principe Andrei, el Conde Pedro, Natasha y la princesa Maria, realidades tan ajenas y extranas a las nuestras pero a la vez tan familiares.

Leer una novela de este tipo en estos tiempos es un verdadero acto de voluntad y si bien por momentos terminar el libro exige esfuerzo, soledad  y una dedicacion importante el tiempo que la novela requiere es ampliamente compensado porque uno sale sintiendose mas fuerte y mejor persona, o al menos entiende un poco mas este mundo.

Un libro imprescindible

9.7.12

Ay patria mía.



Acabo de mandar un email a un amigo y antes de apagar la compu ojeo el Radar de ayer donde hay una nota sobre la nueva y magnífica edición en 5 tomos de las cartas de Cortazar ordenadas y clasificadas cuando no, por la gran Aurora. Hay algunas joyitas como la carta a Pizarnik, a la misma Aurora o a su traductor al inglés explicándole el origen de la palabra "cronopio". Hoy, fecha patria si las hay, solamente copio/pego la impresión de uno de los últimos viajes de Cortazar a Buenos Aires.

> Carta a Mario Muchnik, París, 12 de diciembre de 1983

La vuelta de la democracia

Una vez más, los argentinos prefieren dividirse en cualquier campo en vez de hacer frente contra el único enemigo que hay que combatir. Y ahora que les regalan (casi no hay otra palabra) un poco más de libertad, empiezan a sacar pecho y hasta a dedicarles, algunos de ellos, sus nuevos libros a Walsh, a Paco Urondo o a Haroldo Conti, por quienes no hicieron un carajo cuando había que hacerlo. (Conste que no le pido heroísmo a nadie, empezando por mí mismo, pero hay límites para ciertas indecencias...) Me bastó una semana en Baires para comprobar lo que ya sabía, o sea que en estos diez años prácticamente nadie leyó los numerosos textos que fui escribiendo en contra de la Junta, a propósito del exilio, etc. EFE los distribuía (por ejemplo a Clarín) pero allá solamente publicaban mis textos literarios... Aquello sigue siendo un país lleno de chantas, que acusan a los demás de todo lo que pasó pero se excluyen cuidadosamente, porque ellos son buenos y valientes y democráticos...

JC

6.7.12

Tristelme

Juan Roman Riquelme le dijo adios a Boca.


A Boca entonces le llegó la hora de enfrentar a un mundo que apesta, los males, los empates, las pequeñas muertes peloteras sin la esperanza de que Roman cambie las cosas. No va a ser fácil –habrá más penas, habrá más olvidos– pero puede ser mucho mejor. Quizás, entonces, alguna vez tengamos un equipo como el de la época de Roman. O quizás no.

5.7.12

Combate aos maus espíritos


Combate aos maus espíritos no ritual Zione, purificação da mulher de lenço vermelho na praia de Maputo.

By Carlos Serra

25.6.12

El rastreador de Maputo



Ignacio Elías lleva una sombra pegada al cuerpo que le ayuda a descubrir almejas. La sombra señala alargándose sobre la arena mojada; las dedos escarban, guardan el trofeo en una lata. Podría ser lo contrario: una sombra con un hombre adherido que se despega. La playa está rizada, de marea baja. Debe oler a sal. Ignacio busca almejas pero podría rastrear perlas, sueños enterrados. Desde fuera no se sabe lo que desea un hombre-sombra callado. Podría ser un pájaro de tierra que lejos de aterrizar se prepara para volar. O un hombre-isla abandonado, una isla, un naúfrago.
Más del 50% de los 23 millones de habitantes de Mozambique vive por debajo del umbral de la pobreza; un 21% carece de trabajo. No parece un buen sitio para construir castillos en el aire. El descubrimiento de yacimientos de carbón y gas pueden ayudar a cambiar una economía lastrada por décadas de guerra civil, cambiar las estadísticas, los grandes números. Una riqueza súbita en un país con tanta corrupción institucional no mejorará la vida a los mozambiqueños, un pueblo rico en palabras inventadas, como las que pueblan Tierra sonámbula y El último vuelo del pelícano de Mia Couto.
La situación política y la pobreza dificultan los controles sobre el Gobierno y las empresas multinacionales, según denuncia Transparency International. Donde los controles son laxos, hay negocio al por mayor, pelotazo. Nadie pregunta, nadie investiga. Nadie recuerda.

15.6.12

Ultimos atardeceres en la Tierra




“¿Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me llenen de terror y de soledad? ¿Cómo pueden tocarme estas fantasías, y de una manera tan íntima?” Así, impactado, perplejo, escribía Jorge Luis Borges el prólogo a la edición argentina de Crónicas marcianas, libro que leyó en los últimos días del otoño de 1954, apenas cuatro años después de la publicación original. Y su pregunta apunta al centro del misterio de la literatura de Ray Bradbury: por qué sus historias sencillas, clásicas, de enorme belleza lírica, producen revelaciones, provocan vívidos desasosiegos, reviven terrores atávicos y deliciosos, urgen, también, a contar. No hay escritor cuyo impacto, especialmente en la adolescencia, pueda compararse al que produce Ray Bradbury.”

Ray Bradbury X Martinez en Radar

13.6.12

¿Mi libreta de viajes?


UNO.
Las vacaciones estuvieron muy bien, recorrimos el Kruger durante casi 4 días, vimos muchisimos animales y luego entramos nuevamenete en Moçambique a cruzando las montañas del Limpopo para terminar en las playas de Inhambane y el archipielago de Bazaruto,, un lugar paradisiaco. Antes de partir de vacaciones había comprado en el aeropuerto de Johannesburg una linda libreta Moleskine para para hacer una especie de diario de viaje pero la verdad es que la libreta volvío como se fue, completamente en blanco. Tratandome de justificar puedo argumentar que la idea no era hacer un viaje muy audaz, sino un viaje para descansar complaciente y perezozamente donde mi unico gran desafío fue la lectura de la monumental obra de Tolstoi "Guerra y Paz". La idea de hacer una libreta de viajes estaba ahí pero este viaje no fue  una peregrinación religiosa o secular, ni la búsqueda de uno mismo ni de la paz interior sino que más bien todo lo contrario, la idea fue ver muchos elefantes con Emilio y tirarse luego en una playa a dormir luego de comer y beber bien ¿Qué tal esto para una libreta de viajes? Ni lo intentes diría Paul Theroux, la verdad es que no da mucho mas allá de algunas notas autobiograficas para este blog y subir alguna que otra foto de las islas en Bazaruto, además en el viaje todo salió de maravilla y no tuvimos ni un solo "mal momento" que me de una ayuda para escribir algo particular del sur de africa.

DOS.
La libreta de viajes era o es para un viaje difícil, y más aún por uno de prueba. Esos libros, escritos con la habilidad y los detalles apropiados, siempre encontrarán en mi un lector, ya que combinan los viajes con la resolución de problemas y la resistencia, que supongo es la condición humana. Esas personas sufren por nosotros. Theroux cuenta la anecdota  de un nigeriano que fue interceptado cuando huía a Libia, donde había sido empleado como mecánico en la industria petrolera. Su pueblo estaba bajo sitio, las bombas caían, las balas volaban. Impedido de ir a Italia, era repatriado a Nigeria. Él protestó, diciendo: “Envíame a Libia. Prefiero ir ahí que a mi hogar en Nigeria”. Eso hace que nos preguntemos por la realidad de Nigeria y me provoque viajar allí. Casi al mismo tiempo, mil personas murieron en una aldea rural en Costa de Marfil, lo que fue una noticia pequeña en la prensa occidental; sin embargo, cuando una persona se lesiona en Jerusalén está en la portada como un ultraje. Me gustaría saber por qué esto es así. El hecho de que hay mucho menos corresponsales extranjeros hace al viajero más necesario como testigo y reportero.

TRES.
Un safari por el kruger y las playas de Bazaruto son lugares increibles, pero no son los más interesantes para escribr. No soy mucho de vacaciones en la playa ni hoteles de lujo, pero el hotelito en Vilankulos fue genial para leer a Tosltoi y tomar vino blanco.

 El cuaderno de viaje tendrá que esperar.




Un silencio clamoroso: áfrica en los medios

"...Cuando aparece África en los medios la imagen más corriente que nos suministran es la de un continente hambriento, incapaz de arreglar sus problemas por sí misma. De hecho, las crisis alimentarias han desencadenado noticias relacionadas con el hambre y el envío de ayudas. Sin detrimento del bien que se hace, salvando de la muerte a quien no tiene qué comer, a veces se reduce el tema de manera simplista: si hay hambre, se mandan alimentos y se acaba el problema. De ahí que mucha gente se pregunte por qué sigue el problema del hambre en África después de tantas toneladas de víveres enviadas; pero nadie les explica que se ha obligado a los países africanos a producir para la exportación y no para satisfacer las necesidades primarias, ni que existe un grave desajuste comercial, ni que las subvenciones de la Unión Europea a los productos agrícolas europeos impide a los productos africanos ser competitivos. Por no hablar del tópico del “enséñale a pescar”, que hace del africano una especie de ser ignorante que muere de hambre por no saber pescar o cultivar la tierra. Convendría recordar que llevan siglos haciéndolo, y lo que habría que reivindicar, más bien, sería su derecho a tener el río o los mares para ellos mismos..."

26.5.12

Vacaciones hasta el 10 de junio

23.5.12

¿Puede caber tanta maldad en una sola persona?

Después de muchos años y muchos millones de dólares Charles Taylor, uno de los hombres más malvados del mundo, finalmente fue condenado por sus crímenes en Liberia y Sierra Leona.

"...Me fui acostumbrado así a las noticias de Liberia. La televisión exhibía, como un macabro carrusel, las imágenes de sus guerreros adolescentes, vestidos con batas de ama de casa, pelucas y máscaras tipo Viernes 13, envueltos en una orgía de sangre que iba a exterminar a por lo menos doscientos mil liberianos en los siguientes siete años. Taylor se había hecho invencible en un pueblo del interior –próximo a Balama, ese caserío selvático de mi adolescencia–, donde vivía custodiado por sus incondicionales soldados que vigilaban los puntos de entrada a su refugio y que adornaban sus retenes con calaveras y vísceras humanas. Cuando veían mujeres embarazadas, los guerreros de Taylor hacían apuestas jugando a adivinar el sexo de los fetos. Para averiguar quién era el ganador, abrían los vientres de las mujeres con bayonetas y machetes. Les gustaba bautizarse con nombres tipo General Fuck Me Quick, Babykiller y Dead Body Bones. A ojos de todos, arrancaban los corazones de personas vivas y se los comían crudos en plena calle, con el doble propósito de intimidar a los transeúntes y, según las viejas creencias tribales, adquirir el poder de los fallecidos..."

20.5.12

Domingo

Hoy ví a Emilio depués de varios días fuera de Moçambique, le traje un elefante de regalo y mientras el jugaba pensaba que hay pocas cosas que puden provocar tanta felicidad como un hijo.

6.5.12

Dear Photograph


Si hay algo que me gusta hacer los domingos a la tardecita es pasar un buen rato en el blog  Dear Photograph viendo las fotos y su historia. Aparecen tantos buenos recuerdos en mi memoria y me hace sentir tan bien que hasta creo que se esta volvendo algo terapeutico para combatir la melancolia de los domingos. Les dejo la que mas me gusto hoy y por favor pegar una vuelta y agendar el blog en favoritos.







Dear Photograph,
Eight years ago our world rejoiced when we said “I do”. This year, my first without you here, I know the heavens rejoiced too. I’m so glad I had those seven years with you because those seven years will define who I am for the rest of my life.
Miss and Love You Always,
Brandi

5.5.12

“Purificação das viúvas” contestada.

Judite Mario enviudó a finales de 2009, cuando su marido murió de tuberculosis y como acontece en muchas regiones de Moçambique, Judite fue obligada por la familia de su marido a la "Pitakufa", la ceremonia de purificación de las viudas que generalmente incluye relaciones sexuales con sus cuñados durante varios días.

La "Pitakufa", o como se la conoce aqui en Maputo y el sur del país "kulhambela", todavía es una costumbre bastante arraigada en zonas rurales de Moçambique y esta semana se ha comenzado una campaña nacional en donde mujeres, activictas de la lucha contra el HIV y hasta la asociación moçambicana de médicos tradicionales, que son los que llevan adelante esta práctica generalmente, luchan y denuncian casos para tratar de detener este tipo de practicas, concientizar a las mujeres y tratar de cambiar conductas dada la alta prevalencia del HIV y la degradación que esto representa para las mujeres.

“Tinha que manter relações sexuais com o meu cunhado mais novo para voltar a ter uma vida sexual normal. Caso contrário, perderia o lar e os filhos. Não tive opção. Hoje vivo com os meus filhos, porque, depois me recusei a casar com ele (cunhado)”, disse à “Lusa” Judite Mário, residente na província de Manica, centro de Moçambique.

Generalmente el ritual comandado por el curandeiro elegido por la familia obliga a la viuda a tener relaciones sexuales en distintos lugares de la casa familiar durante varios días y varias veces por día sin preservativo con el hermano o hermanos del fallecido, o alguien designado por su familia política con el fin de purificar a la viuda y asegurarse que pueda volver a tener una vida normal.

La Associaçao Nacional para o desenvolvimiento Humanitario (ANADHU) conjuntamente con la asociasion de medicos tradicionales han introducido algunos cambios con el que esperan lograr la sustitución de la "Pitakufa" por la "Pitakufa-Tchinda" que consiste basicamente en que los curanderos seleccionaran unas hierbas especiales y se las darán a los cuñados de las viudas con el objetivos de que estos tengan relaciones con sus mujeres al frente de las hierbas y después la viuda pueda utilizar estas hierbas en ceremonias privadas.