25.10.12

The Great Gatsby

Fue Gertrude Stein quien primero utilizó "Generación Perdida" para referirse a otros norteamericanos, más jóvenes e impetuosos que ella, que vivían y, sobre todo bebían y escribían, en el París de los años 20. Personas que vivieron muy de cerca la Primera Guerra Mundial, su fin y la posterior desesperanza ante la destrucción masiva del hombre por el hombre. Dentro de este grupo de norteamericanos se destacaban Fitzgerald,  Hemingway,  Faulkner,  Dos Passos y  Steinbeck.

Y es de perdidas, muertes, de amores nunca conseguidos, de fiestas frenéticas, de ideales románticos, que trata "El gran Gatsby", la obra cumbre de Scott Fitzgerald.

No se equivoca Vargas Llosa al afiliar a Jay Gatsby con don Quijote y Madame Bovary: los tres pelean batallas de antemano perdidas que, sin embargo, los dignifican como seres humanos, al no resignarse a admitir solo lo que la realidad les ofrece; a tener el atrevimiento de mirar más alto, de darle al mundo, gracias a su enfebrecida imaginación, algo que antes no tenía, aun cuando terminen apaleados, muertos.

Pero, en definitiva, lo que permanece por sobre la luz del embarcadero de Daisy que Gatsby veía las noches de aquel verano en Long Island representando lo inalcanzable, por sobre las descripciones de una epoca y los grandes dialogos, es una crónica imaginaria de los sueños condenados a la frustración, al olvido y a un fracaso glorioso, testimonio de lucha, que es castigo y recompensa a un mismo tiempo.

Un libro muy recomendable